Gatos negros. Enrique Husim.

La noche era silenciosa al volver a casa, se respira un aire húmedo, llegué, abrí la puerta, entré y me desplomé en mi sillón, busco mis cigarrillos en el bolsillo del pantalón, lo enciendo acostado mirando al techo, los grillos comienzan a entablar su sinfónica, mi mascota, una gato gris se recuesta en mi estómago, de pronto comienza a llover, el sonido de las gotas de agua sobre el techo me traen algo de paz, se puede decir que la lluvia comenzó a marcarle ritmo a mi noche melancólica, si presto atención y me concentro, puedo escuchar como las gotas de lluvia, que se concentran en un canal picado por el óxido fuera de mi balcón, suenan como un metrónomo, marcando el tiempo para que la música fluya, de pronto siento una agradable sensación de paz. La noche avanza rápido cuando de pronto miro el reloj de mano.

—¡Maldita sea! Olvidé ir a la tienda de la esquina por algo de cenar, ya debieron cerrar.

Mi gato me mira extrañado, no se levanta de mi estómago a pesar de que este ruge como un perro, de pronto tocan a mi puerta y por el rabillo del ojo veo como una notita se desliza bajo mi puerta, extrañado me levanto mientras mi gato pega un salto a la mesita de noche, la notita dice: Ahora es tu problema. Abrí la puerta de golpe, no había nadie, a mis pies una caja de zapatos, al levantarla noté que había algo vivo, destapé y me miraron a los ojos tres gatitos negros.

—Diablos chicos, ¿se deshicieron de ustedes, eh?

Los pequeños animales me pedían comida, qué culpa tenían ellos de que no los quisieran, a mí me parecían lindos. Con un plato en el piso les remojé una rebanada de pan blanco con leche, comieron a saciar, después los puse en mi estómago bajo la mirada celosa de mi gato gris, los gatitos estaban cansados, increíblemente todos se durmieron mientras les silbaba Blackbird de The Beatles.

—No se preocupen chicos, yo cuidaré muy bien de ustedes, incluso en noches como esta todos somos gatos negros.

 

Enrique Husim.

*Cat, Rain. 1985 Kiyoshi Saito.