Split de M. Night Shyamalan. El Conde Filmstrostky.

Esperar, de dos años en dos años para cada película de este cineasta, me pone nervioso, pues esperábamos Split desde su repentina promoción ya que, como he escrito antes; somos buenos y fieles seguidores de su cine, tanto por la contemporaneidad como por gusto. Hemos crecido con M. Night Shyamalan y lo queremos tanto como si fuera parte de la familia, el tío indio-estadounidense que viene a visitarnos de vez en cuando. Ahora escribe este thriller de esa forma tan armoniosa como a él le encanta, ya conocemos bien esa cadencia enajenada que ha plasmado en sus filmes. El género fantástico siempre ha sido lo suyo rozando siempre con ese dogma, el bien y el mal: lo sobrenatural. Saber llevar una historia o dos de la mano, sin perder de vista cada una, es la delicia de esta historia.

Así como la relación de psicólogo-paciente en películas y sones de trama, como Split, o The Sixth Sense, o The Village, M. Night ha sabido llevar muy bien su correspondencia de cineasta-espectador. Agradecidos somos por ello.

James McAvoy ha estado admirable con sus diversos personajes en Split y por supuesto, Anya Taylor-Joy, genial y hermosa (apuesto una linda carrera para ella, su papel en The VVitch. 2015 me cautivó). Y por supuesto aplaudimos el clásico cameo del M. Night Shyamalan donde luce muy apuesto con esa discreción de siempre en sus breves papeles dentro de sus films.

Split no fue la decepción esta vez y la acompañé con pistaches y un merlot 2014, de contrabando por supuesto, en la oscuridad del cine.

Un-Casi-Spoiler: Estaría de más escribir algunas palabras sobre un breve dialogo al final de Split y la posible unión de otro film del Señorito Shyamalan que hizo algunos años, así que no lo haré hasta llegado el momento.

4/5 asteriscos.

El Conde Filmstrosky.