Si el Pípila lo hubiera sabido. Pablo Jara.

Es el pueblo el que se subyuga, el que se degüella, el que pudiendo elegir entre ser siervo o ser libre abandona su independencia.

Etienne de la Boétie.

Es 4 de abril de 1959 y este país ya se caía, mi madre aún no nacía y esto ya ardía, hace poco cayó en mis manos un poema fechado esa día, el gran Efraín Huerta escribe y describe lo que era y sería mi patria, hoy leo al poeta y nada ha cambiado, sólo algunos nombres, cincuenta y siete años de lo mismo, sangre, incertidumbre e ilusiones es lo que tenemos, tiempo en que la política nos arrancó la libertad, nos habituó al sometimiento, engañados por unos o por otros, la palabra dignidad cada día pierde más valor o incluso ya es desconocida, dice Montaigne  “mucho podríamos de los animales más brutos, los peces se dejan morir cuando se les saca del agua, los animales se enfrentan a sus captores con garras y picos, cuernos y patas, muerden, patean, arañan, dan coletazos pero los hombres con docilidad se otorgan a sus tiranos: les prestan brazos para torturar y hasta se disponen a elogiarlos”, no creo que un país con hombres sumisos sea muy independiente, esa palabra ya no dice nada, no tenemos memoria, incluso hay quienes conocen esa historia y se engañan, siguen dándole ojos para espiarnos y manos para azotarnos. Buscando beneficios propios dicen buscar el beneficio de la sociedad, cinismo puro y duro, si todo esto comenzara a arder, que aventaría yo, ¿agua o gasolina? falsos profetas no paran de hablar, no hay a nadie a quien seguir, inmolarse por esa masa humana nunca es una opción para mí, las multitudes desgastan, solo compruebo la estupidez ¿arder por ello? Si tan solo tomaran en cuenta que van a morir bastaría.

¡Mi País, Oh mi País!

Efraín Huerta

Descenderá al sepulcro vuestra soberbia. Y echados seréis de él como troncos abominables, vestidos de muertos pasados a cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura. Y no seréis contados con ellos en la sepultura: porque destruisteis vuestra tierra, y arrasasteis vuestro pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.

Libro del profeta Isaías.

Ardiente, amado, hambriento, desolado,
bello como la dura, la sagrada blasfemia;
país de oro y limosna, país y paraíso,
país-infierno, país de policías.
Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,
república de ángeles, patria perdida.
País mío, nuestro, de todos y de nadie.
Adoro tu miseria de templo demolido
y la montaña de silencio que te mata.
Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.
Morirse todo de terror y de angustia.
Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos
y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.
Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga
y hay miedo en los ojos y nadie habla
y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,
porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,
sobre el cuerpo del pueblo perseguido.
Porque hay engaño y miseria
y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.
Porque al granadero lo visten’
de azul de funeraria y lo arrojan
lleno de asco y alcohol
contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,
y así mutilan la esperanza
y le cortan el corazón y la palabra al hombre―
y la voz oficial, agria de hipocresía,
proclama que primero es el orden
y la sucia consigna la repiten
los micos de la Prensa,
los perros voz-de-su-amo de la televisión,
el asno en su curul,
el león y el rotario,
las secretarias y ujieres del Procurador
y el poeta callado en su muro de adobe,
mientras la dulce patria temblorosa
cae vencida en la calle y en la fábrica.
Este es el panorama:
Botas, culatas, bayonetas, gases…
¡Viva la libertad!

Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…
todo el país amortajado, todo,
todo el país envilecido,
todo eso, hermanos míos,
¿no vale mil millones de dólares en préstamo?
¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!
¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!
Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,
generosos monopolistas, dulces especuladores;
gracias, laboriosos latifundistas,
mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,
gracias, gente de orden.
Demos gracias a todos
y rompamos
con un coro solemne de gracia y gratitud
el silencio espectral que todo lo mancilla.
¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!
Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.
¡Siempre más y más pobres!
¡Siempre menos, es cierto,
pero siempre más ricos!
Amoroso, anhelado, miserable, opulento,
país que no contesta, país de duelo.
Un niño que interroga parece un niño muerto.
Luego la madre pregunta por su hijo
y la respuesta es un mandato de aprehensión.
En los periódicos vemos bellas fotografías
de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México
que sangran y su sangre
es la sangre de nuestra maldita conciencia
y de nuestra cobardía.
Y no hay respuesta nunca para nadie
porque todo se ha hundido en un dorado mar de
dólares
y la patria deja de serlo
y la gente sueña en conjuras y conspiraciones
y la verdad es un sepulcro.
La verdad la detentan los secuestradores,
la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy
y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores
de huaraches;
la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores
de brujas.

¡La grande y pura verdad patria la poseen,
oh país, país mío, los esbirros,
los soldadones, los delatores y los espías!
No, no, no. La verdad no es la dulce espiga
sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.
La verdad, entonces, es una democracia nazi
en la que todo sufre, suda y se avergüenza.
Porque mañana, hoy mismo,
el padre denunciará al hijo
y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.
Porque pensar que algo no es cierto
o que un boletín del gobierno
puede ser falso
querrá decir que uno es comunista
y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,
vendrán los gases, los insultos,
las vejaciones y las calumnias
y todos dejaremos de ser menos que polvo,
mucho menos que aire o que ceniza,
porque todos habremos descendido
al fondo de la nada,
muertos sin ataúd,
soñando el sueño inmenso
de una patria sin crímenes,
y arderemos, impíos y despiadados,
tal vez rodeados de banderas y laureles,
tal vez, lo más seguro,
bajo la negra niebla
de las más negras maldiciones.

 

Pablo Jara.

 

*Saturnino Herrán – “Nuestros Dioses” (1918, Mural, 5.32 x 1.76 mts, Anterior en Palacio de Bellas Artes, México – Ahora, colección privada desconocida, subastada el 14 de Noviembre de 2013).

 

La célebre República Democrática Alemana. Pablo Jara.

La célebre República Democrática Alemana, hay un engaño es ese nombre, y caer en la trampa de las palabras es común cuando todos tratan de engañar, pasar por verdadero algo que no es, pero escríbelo y te atas a ello, Dios no te ve y menos te escucha, pero estar encerrado en sí mismo es suficiente, ¿te sientes bien por engañarte? capaz de caer en tus propias trampas mientras otros caigan contigo, sin saber que una simple verdad siempre ha tenido más seguidores.

Pablo Jara.

* Max Liebermann – “El almacén de lino en Laren” (1887, óleo sobre lienzo, 135 x 232 cm, Alte Nationalgalerie, Berlín).

Para el cuerdo que ama. Emilio Cabral.

No seas aquel cuerdo que ama, que se preocupa por un placer, que le viene o le va si hoy ama y mañana no, que le importa más una figura bien torneada, unas nalgas prominentes y unos pechos envidiables, que piensa que la virilidad se encarna en el tamaño de su miembro, que cuenta su vida amorosa en Facebook. Mejor vuélvete loco, olvida la cordura en tu casa como olvidas tus llaves, olvídate de las personas, de la sociedad, de problemas políticos, que si legalizan la marihuana, que si mañana te haces vegano, que si los matrimonios del mismo sexo, olvídate de hasta ti mismo y ama, ama con locura, con pasión desenfrenada, que algún día serás viejo y estarás postrado en tu cama, esperando a estar postrado en un cajón, los viejos amantes se podrán convertir en nuevos extraños y los recuerdos quedarán guardados junto a tu locura, esa que te hizo amar y  esa que te hizo olvidar tu cordura como olvidas tus llaves.

Emilio Cabral.

 

*Umberto Boccioni – “Pelea en la galería” (1910, óleo sobre lienzo, 76 x 64 cm, Pinacoteca di Brera, Milán)

 

 

Emisiones a la atmósfera. Pablo Jara.

No eludo a la gente para vivir tranquilo,
Sino para poder morir tranquilo.  K A F K A. 

 

Cuando has leído una cierta cantidad de literatura decente,
Simplemente no hay más, tenemos que escribirla nosotros mismos. B U K O W S K I.

 

Fue hace algunos años, y sin buscarlo, cuando me hallaba a la deriva, encontré una tabla a la cual aferrarme, Bukowski se llamaba, ese vagabundo borracho al que nada le importaba la raza humana, y ahora después de ese tiempo, sin que yo lo siga buscando él me sigue acechando. Él, sabedor de la futilidad de la vida se entregaba a ella, lo mismo con poesía que con peleas, con putas y borracheras, siempre buscando darle alma a su escritura. En esos tiempos de malas decisiones o mala racha o simplemente se estupidez humana, encontré a Henry Chinaski, un verdadero perdedor, un buscapleitos dedicado a vagar, escribir, coger, beber, un escritor americano, alejado del tipo de vida americano mucho menos vivía en un sueño americano, este me levanto de mi dolor a carcajadas, para después terminar llorando conmigo, yo, llorando cuando no había sentido ese dolor sin razón que sentía este viejo, él con un poema puede salvar cualquier día.

Lo que menos pretenden estas palabras es hacer un cumplido a Bukowski, ya que a él no le importarían un carajo, “escritorcillos” diría riendo,  como siempre él preferiría estar desnudando a mi mujer lentamente  el muy cerdo o atragantándose con una botella de vino, pero no las palabras de alguien que cree que él hizo algo para ayudarlo, ya lo dijo “ él mejor lector y el mejor humano son los que me recompensan con su ausencia”, pero pueden ser palabras de agradecimiento para una hombre que pone la vida en perspectiva, para una persona que clava sus ideas en las tuyas, como esas palabras que escribiste “ ¿Qué clase de mierda era yo? Podía realmente hacer cosas desagradables y canallescas. ¿Cuál era mi motivo? ¿Estaba tratando de sentirme culpable por algo? No consideraba más que mi placer egoísta y barato. Era como un irresponsable escolar, era peor que una puta; una puta se quedaba con tu dinero y nada más, yo jugaba con vidas y almas como si fueran mis juguetes ¿Cómo podía escribir poemas? ¿En qué consistía yo? Era un Sade de quinta fila, sin su intelecto, un asesino era más congruente y honesto que yo, o un violador, yo no quería que mi espíritu sirviera de juguete a alguien para hacer tonterías y cagarse encima, la verdad es que yo no era bueno, no era bueno, lo peor es que me hacía pasar precisamente por lo que no era; un buen hombre, era capaz de entrar en las vidas de la gente, porque ellos confiaban en mí, así hacia mi sucio trabajo.

Pablo Jara.

* Francisco de Goya – “Riña de gatos” (1786, óleo sobre lienzo, 56 x 196 cm, Museo del Prado).

 

 

La piedra debajo de la cama. Víctor Ávila Velázquez.

Un primo me habló, hace algunos años, sobre una piedra que permanecía en su cuarto, debajo de su cama, del tamaño de un pulgar, quieta y gris. Todas las noches, antes de dormir, se arrodillaba para asomarse y miraba la piedra entre pelusa y tierra. Al día siguiente, al despertar, volvía a inclinarse y la encontraba en el mismo lugar, otra vez: quieta y gris. La quietud es también estética, como alguna vez escuchó Alfonso Reyes decir a Valle Inclán en sus tertulias mientras le miraban la manga vacía… Lo quieto se puede apreciar como el trazo de una pintura, como la luz u oscuridad captada en una fotografía, como esta piedra debajo de la cama, la estética, la belleza… como, dice alguien, quizá Platón, “la verdadera belleza no es el arte, si no la contemplación y posesión de la verdad, de lo bueno…”. Después llegan esos pensamientos, donde sobra el estupor, donde uno sabe que valdría más mover la piedra, de un poco a otro poco, con cierto sonambulismo, como no queriendo. También queda la posibilidad de dejar de buscar la piedra, dejarla ahí hasta que alguien barra debajo de la cama y se la lleve a otras mejores quietudes, sin tanto observador, sin buscar la estética, allá donde queda escondida la belleza. Igual  valdría revisar debajo de nuestras camas y mirar lo que permanece más que nosotros, aquello que si está quieto y no nuestro rostro matizado en un espejo, ni nuestra abatible lengua que siempre dice más de nosotros que nosotros. Amigos, valdría ir forjando nuestras tumbas de túmulo para que los dioses vean debajo de su cama la estética de nuestra muerte, quieta y gris.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Artemisia Gentileschi – “Judit decapitando a Holofernes” (h.1620, óleo sobre lienzo, 199 x 162 cm, Galleria degli Uffizi, Florencia)

Rezar no sirve para nada. Enrique Husim

¿Para qué sirve la oración? ¿Realmente es necesaria para la vida? Y ¿si yo no rezo, me va a pasar algo malo o no va a cambiar nada?

Rezar, orar, o citar una plegaria; Para quien es creyente, le dará serenidad, le dará paz y tranquilidad, justo como un placebo mental, pero solo es eso, un placebo ya que no sucederá nada realmente.

No sirve de nada rezar, rezar no detendrá una catástrofe natural, rezar no detendrá una guerra, no detendrá la mano de un asesino o violador, rezar no mejorara tu economía y mucho menos te va a dar salud, ya que rezar amigos míos no cura tampoco ni salva vidas.

Nunca en todos mis años de vida he conocido a nadie que sane de alguna enfermedad con solo rezar, de ser así pues caray, me recito un padre nuestro y adiós gripononon con el que desperté esta mañana, pero no. La gente que reza y que va al médico sana porque está siendo atendido por un especialista que te conoce el malestar, sabe lo que te está pasando y conoce las sintomatologías debido a sus estudios de medicina, y si, te vas a curar, pero porque acudiste al médico, no por haberle rezado a todos los santos o al Dios mismo, de no ser así, pues entonces cuando tengas alguna enfermedad terminal acude mejor a tu Iglesia, Templo o Mezquita reza 2 mil rosarios 5 mil padres nuestros 20 mil ave María y haber que tan bien sales de eso.

Enrique Husim.

 

HUSIM

¿Por qué los hombres que son solitarios tienden a tener tanto conocimiento? Enrique Husim

De hecho es causa y consecuencia a la vez, ya que la gente intelectual tiende a aislarse y preferir la soledad, por el sentimiento de que los demás no están a su nivel, o les interesan otras cosas que no son prioritarias para este mismo.
Intrínsecamente.
Todo empieza por la curiosidad. Si el sujeto es demasiado curioso y si logra mantenerla intacta pese a los deseos opuestos del entorno social, entonces se dedicará a buscar conocimiento. La sabiduría buscada será cada vez más precisa. Al ser más precisa es necesario más tiempo para asimilarla.
Extrínsecamente.
El sujeto busca objetivos que no son compartidos por sus similares y empieza a buscar a los que tienen esa sabiduría. Generalmente, se apartan de sus similares (en edad) y con los adultos. Ahora, la mayoría de los adultos les importa una mierda la cultura, el objetivismo y el conocimiento o simplemente no quieren hacerse más problemas. Es entonces que el niño busca en el grupo olvidado, los ancianos. Se acerca a ese grupo en busca de conocimiento de esos individuos que han vivido y aprendido lo que el tendrá que realizar. Con algo de tiempo, el niño (nuestro sujeto de investigación) adquiere toda la información de los ancianos a tal punto que acoge las dudas del grupo como suyas e incluso coloca todo lo que sabe a la duda. Se da cuenta que los ancianos no bastan. En este punto, el sujeto ya no es un niño y ha definido. Ante la duda persistente, se adentra en la fuente inexplorada de conocimiento, apuesto a que ya sabes a que me refiero, si mi estimado gato lector!, los libros y sus similares y aquí es donde empieza a definirse si el sujeto es persistente o lo deja todo en busca de una vida más sencilla. Si el sujeto es persistente, entonces empezará a complementar y dar forma a su propia cosmovisión con algo más de empeño creará sus propias formas y valores.
El sujeto se aleja de las distracciones de la realidad. El tiempo transcurre cada vez más rápido psicológicamente y los temas de estudio, en cualquier rama se hacen cada vez más completo. El sujeto está cada vez más decidido a saciar sus dudas sobre la temática que eligió a estudiar. Luego de este punto surge la duda del porque son así.

En el entorno.

Mientras que el sujeto se alejó de sus pares hacia los ancianos, no ha logrado desarrollar la interacción social junto con sus métodos. Es decir, el sujeto no sabe moverse por el ambiente común. En un intento de saciar sus necesidades comunicativas, este interactúa con personas; sin embargo, estos últimos no lo comprenden y lo rechazan, me da algo de risa en lo particular ya que esta actitud es común en casi todos los grupos de animales.

Y ¿tú? ¿Te has sentido como un Gato Negro?

Enrique Husim.

 

Fragmento del camarada Leszek Kolakowski

Hay personas que se consideran felices porque tienen éxito, disfrutan de dinero y salud, no les falta nada, gozan de respeto (o el temor) de sus vecinos. Esas personas podrían creer que sus vidas son la felicidad, pero eso no es más que autoengaño e incluso ellos, periódicamente al menos se dan cuenta de la verdad y la verdad es que son un fracaso igual que el resto de nosotros…

Compartido, desde Varsovia, por el camarada Pablo Jara.

 

 

David Teniers en Joven – “Hombre rico que está siendo llevado al infierno” (h. 1647, óleo sobre tabla, 48 x 69 cm, National Gallery, Londres.

 

En boca de todos. Pablo Jara

La marihuana está en boca de todos, pero no todos la prenden, solo la hablan, por un lado la defienden y por el otro la atacan, la necesitan para vivir y la gozan para vivir diferente, la marihuana está en boca de todos, pero como el matrimonio si no estás dentro, te faltarán argumentos para hablar.

La nueva oleada va dejando nuevas ideas, pero aún me toca escuchar cosas como “pinche ratero de seguro andaba marihuano”, viejo marihuano se les dice a los loquitos, a los trastornados, marihuano al que se pone violento, no sé qué les dio tan mala fama, ni desde cuándo, no estoy tan viejo, como siempre pagan justos por pecadores, pobres pachecos tan injuriados, ellos que cuando fuman ni ellos son. Ideas adaptándose al nuevo siglo, millones de peces devorándose unos a otros.

Pablo Jara.

Joos_van_Craesbeeck_-_LE_FUMEUR

Joos Van Craesbeeck – “El fumador”

Crítica del conservador contemporáneo. Enrique Husim.

Antes yo era tan tonto e ingenuo que consideraba inteligentes a las personas porque sabían mucho de literatura, arte y de teatro, y  es que cuando te topas con alguien que sabe de esas cosas, pues te cuesta trabajo llegar a averiguar si es estúpido o no. En el caso de algunas personas me llevó muchos años darme cuenta de lo estúpidos que son, de lo habladores que son, de lo ignorantes que son. Aun así, la culpa es mía, pues creo que lo hubiera sabido mucho antes si no hubiera pasado tanto tiempo con ellos admirándolos y tratando de entender su enfoque y apreciación, ahora comprendo ese enfoque, es insulso y comercialmente ridículo. Por eso es que no me impresiona cuando dicen que se graduaron de artes visuales, no me impresiona cuando dicen que ganaron el premio Nacional de Poesía Aguascalientes, no me impresiona cuando dicen que salieron de los talleres de apreciación y creación literaria del estado, etc… No me mal entiendan, está muy bien que terminen sus proyectos artísticos y literarios, es solo que yo, en lo personal no los entiendo, no entiendo su arte moderno, ni su literatura contemporánea, mi apreciación es distinta.

Enrique Husim.

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