Qué somos. Rodrigo Pérez.

¿Qué somos las personas? ¿máquinas-herramientas?

¿Entes luminosos?

Quizá solo somos

amarres musculares y nerviosos

¿Qué terrible injuria cometimos los humanos para vivir atormentados de razón y de sentido?

¿Qué somos los humanos? despojos antiguos cargados de temores y experiencias que transitan un presente entre la angustiosa condena de sentir o no sentir.

 

¿Qué somos los humanos?

¿Contenedores de dolores y tristezas enormes cúmulos de abandonos,

decisiones y  certezas?

libros abiertos

repletos de códigos ancestrales

o apenas manchados por la tinta

de uno que otro fracaso personal

 

¿Deidades creadoras de conceptos, envalentonadas ideas, guías de un destino que probablemente es ajeno?

O simplemente sobrevalorados seres obedientes de rutinas muy marcadas.

 

Manipuladores de la información

manipuladores del placer

manipuladores del sufrimiento

prestidigitadores emocionales.

 

¿Qué somos los humanos?

La panacea de la vida y la existencia o una plaga incomoda que devora a quien se le aparece en frente.

 

Rodrigo Pérez.

* Jan Steen. 1650.

Busco… Rodrigo Pérez.

Busco

en tus ojos

mi reflejo

observar

enajenado

profundo

cristalino

descubrirme

nadando

tus honduras

asomarme

por tus labios

escuchar

tu rumor

incontenible

de marea

romper las olas

besando

mi franja de costa

flotar

entre el aire

que te llena

te vacía

me vacía

me embelesa

con canciones

encantadas

fecundar

cálido

tus oídos

cerrar

ojos

abrir

alma

abrazar

respirar

tu cadera

acariciar

mi nariz

en tu ombligo

entender

los latidos

de tu mente

de tu alma

tu cuello

de trinchera

en tempestad

alumbrando

como un faro

ése océano

escondido

entre

tus hombros

tus senos

tus brazos

tus manos

Imploro

me toquen

olerte

empaparme

empaparte

romper

tus presas

sobre mí

desbordar

desbordarme

desbordarnos

quiero

presagio

amoroso

qué invite

aviente

al idílico

exilió

de mí.

 

Quiero

te

quiero

nos

quiero

quiere

me

hoy

Siempre

también.

 

Rodrigo Pérez.

* Simon Vouet. The Four seasons (1644-1645).

Mapas. Rodrigo Pérez.

Como heraldo de aventura:

la carretera

y el seductor humo

escapando entre tus labios,

tu nariz coqueteando

con el cosmos.

 

Stolichnaya y Luckie’s

como manantiales

y tus piernas

más largas que mis miedos,

el sol brillando

en tus Ray Ban.

 

Dylan explotando

en nuestros tímpanos

y  tu cabello anaranjado

ardiendo.

 

Tus manos en mi pecho,

mi mano entre tus piernas

y un mapa carretero

en tus calzones.

 

Nada más.

 

Rodrigo Pérez.

* Portrait of a Young Woman. Simonetta Vespucci.

 

Habitante. Rodrigo Pérez.

Yo habito un mundo destruido

un mundo de puertas cerradas

de ventanas rotas

un mundo sórdido

de desencuentros.

 

Habito tierras llanas

que platican a grandes bocanadas

de tiempos mejores

de pasados fugaces

de aves que vuelan

de mares que cantan.

 

Yo vengo de tierras límbicas

que habitan otros tiempos

otras mañanas distantes

luces cálidas y ocres.

 

Habito la sombra

habito el deseo

camino

vuelo

canto

añoro nostalgias perdidas.

 

Habito calles de tristezas

soledades

desdenes

encantos y encuentros

y una luz.

 

Arriba

la atalaya guía a los náufragos

hacia encuentros prohibidos.

 

Habito en el canto de un mundo

que perdido en su búsqueda

encuentra sentido.

 

 

 

Yo vengo de un mundo destruido.

 

Rodrigo Pérez.

* Peeter Baltens_Sint Maartenskermis (1540 – 1598).

Matinal. Rodrigo Pérez.

Matinal exposición.

Difractos mis cristales

intersticios de mi faz.

Los ojos abrumados,

absortos en la nada

aciertan un refugio.

Con tus labios de papel,

tus tan psicótropos pies,

Báñame,  camíname.

De tu niebla nívea,

emergen los secretos,

los enigmas ancestrales.

De tu glauca lengua

lamo la ambrosía

de mi pensamiento.

Cetrina nigromanta,

vetusta bailarina

de mis cansadas ansias.

Bríndame la calma

espesura temprana.

 

Rodrigo Pérez.

* A Kiss, 1891 – Sir Lawrence Alma-Tadema.