Anormal. Salinas Ulloa Portugal.  

Así, de pronto apareciste, de la nada, como efecto de un acto divino, o tal vez  demoniaco, danzabas y te contoneabas frente a mí, lo arrítmico de tus movimientos fijaban peligrosamente en ti mi mirada, sonreíste con aparente sinceridad, te acercaste aludiendo al pasado, ese mi talón de Aquiles, pero actuaste como si no hubiéramos tenido ese pasado, como el infierno está repleto de engaños satanás se hacía presente, confirmando el acto demoniaco; Y así, como llegaste, desapareciste, dejando un dolor terco  en mí,  me guiabas a otro punto en mis sueños, el dolor seguía ahí, ahora alojado en mi barriga, aun así creía que te encontraría en algún rincón de este sueño, el cual se estaba convirtiendo en delirio mientras peleaba a puño limpio, sentí un disparo en el costado izquierdo, una extraña sensación me reveló tu presencia, tú, la causa de todo, me levanté sangrando y me defendí, maté a un hombre, no recuerdo como, sólo me sentí asesino, hombres furiosos sedientos de sangre me asediaban, en la huida te buscaba, oraba por tu aparición, para que alejaras a esa multitud salvaje. En el esplendor del caos me detuve, me encontré tirado en una cama, acostado, no sé si muerto o dormido, al parecer observando desde la vigilia que precede al sueño, seguía buscando el origen del dolor, me tiré a lo más profundo, para encontrarlo, ya el sufrimiento era parte de mí, en lo consciente e inconsciente, las ruinas presentes en mi daban prueba de ello, angustia y desesperación, sólo eso recuerdo, el mal sabor de boca aun lo conservo, rondaste en torno a mi toda la noche, o tal vez algunos minutos, yo sentí el peso de la eternidad en esa larga noche, hay momentos que olvidé por mi instinto de supervivencia, nada racionalmente planeado.

El dolor que seguía sintiendo en el estómago cuando desperté dio fe de tu presencia demoniaca.

 

Salinas Ulloa Portugal.

Imagen: BnF, Français 857, 14th C.

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