A Serbian film. Srđan Spasojević. Melina Aldana.

La pornografía como ficción o realidad

Era 31 de Diciembre y tenía un par de horas disponibles para antes de la cena de año nuevo y he de confesar que ver esta película me produjo constantes náuseas y un curioso revoltijo de estómago durante la cena y varios días después.

Si queremos encasillar el género de este film entraría en el top de las 10 películas más horrorosas de la historia.

Particularmente si lo creo. Esta historia es bastante horrorosa y perturbadora difícil de superar, a mí me tomó un par de años. ¿Será posible que pueda existir esto que veo? pensaba mientras veía la película y de pronto me sumergí en abismo de desasosiego – claro que si-. En esta película no hay fotografía, ni guion, ni nada extraordinario, pero si hay un tema y un contexto importante.

A Serbia film nos habla de la industria de la pornografía en orden ascendente,  poco a poco va subiendo de tono, nos muestra  explícitamente el sexo, la pedofilia, la zoofilia y mucho más, nos hace nadar en las aguas más pesadas, oscuras y profundas de este mundo. Como espectador, yo deseaba que la película ya terminara, me sentía tal cual  en una montaña rusa, al final todo resultó ser una matrioska.

Este film es un ensayo de cuan poderoso puede ser el morbo, lo puedo reconocer por mí misma ya que terminé de ver la película. Es peligroso cuando la humanidad se abandona a sus más bajos instintos, es letal,  es una arma, lo hemos visto en el transcurso de la historia,  siempre serán más desfavorecidos, los inocentes y esto verdaderamente desalentador. Yo no puedo alegar si ver pornografía es algo bueno o malo, pero algo que creo es fundamental, para la función social, es actuar sin dañar la integridad de otro ser humano.

 

Melina Alejandra González Aldana.

Ver pornografía. Víctor Ávila.

A la pornografía hay que saber verla para no volcar nuestra apatía. Saber mirar los senos y no recordar a la primera mujer de nuestra vida, en cualquier caso, evitar pensar en las chichis de nuestra madre nos hará tener orgasmos en forma de liebre de desierto. Ver un pene y ver el nuestro, un ojo aquí y un ojo allá: no tenerle miedo a las ruinas. El pubis de una mujer es paciencia donde nace el erotismo. En los gemidos, que escuchamos, buscamos el estoicismo, el momento para que el recuerdo de nuestras experiencias anteriores llegue como ola; siempre el pasado como un buen tónico. La sangre se ha avivado y con los ojos premiosos nos unimos a la fiesta de los pornográficos. Nosotros somos participes del goce al que hemos llegado tarde pero ganosos. Excusar y culpar a la pornografía de nuestras aberraciones sexuales sería como denunciar el aperitivo por el malestar del plato fuerte.

Si aún buscamos maldecir a la pornografía, quizá el recelo está en las cintas pornográficas de los ochentas, aquellas películas cargadas de misoginia y excesiva cábula: la pornografía que de niños veíamos sin saber, sin observar y sin sentir.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Louise Bourgeois – “Femme maison” (1946-1947, óleo y tinta sobre lienzo, 91 x 36 cm, colección particular).