Un juego de dos. Cecilia Ávila.

Haz aire con tus piernas largas

como un rehilete en nuestra cama.

Nada en mi rojo corazón

en tu lancha llamada apego

y usemos los besos como remos.

Háblame en la noche azulada

con tus gritos desesperados

de una niña extraviada.

No hay otra cosa

que el juego de niños

en las sucias mentes

de un adulto efímero.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Ernst Ludwig Kirchner.

Sra. Concha. Cecilia Ávila.

Caminemos juntas, amiga, que sola y afuera todo me es aburrido.

Volvamos a dormir plácidamente en el silencio que nos dio el hogar.

Mírame de nuevo con esa seguridad de que obtendrás tu pedazo de pan.

Vuelve a darme tu pata para recibir mis caricias.

Escúchame de nuevo y hazme creer que me entiendes.

Brinca de nuevo porque regresé por ti.

Ladra fuertemente al oír que un extraño toca nuestra casa.

Protégeme.

Vuelve conmigo porque saldré de casa…

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Svetlana Tartakovska. Woman in black.

Autorretrato con seres que vuelan. Moisés Ortega.

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Al niño le gustaban las historias que le contaban las

tortugas.

Los secretos parecen siempre algo a punto de morir.

Creció. La edad trae en sus manos la pericia del

coleccionista,

dejó el pantalón corto; compró unos frascos grandes.

Luego dijo que los mandamientos del Dios de su padre

no eran otra cosa que consejos parecidos a los de la

abuela.

En los frascos permanecía guardada la piel de los

momentos

que se parece tanto a la transparencia de la mañana,

al sosiego del crepúsculo,

incluso a las nubes de la noche.

 

Moisés Ortega.

* Ilustración: Lectura vacacional. Carl Larsson. 1916.

** Poema del libro “Autorretrato con seres que vuelan”. 2014. Editorial Ojo de pez.

Cuando niña. Hélèn Cadou.

Cuando niña

temía que el pozo

abierto en lo hondo del jardín

 

Fuera un ojo abierto

hacia el fondo de la tierra

una mirada

 

Que permita ver

la noche de los tiempos

 

Y rechazaba el antojo

de tomarlo como espejo

 

Tal era el miedo a que mi cara

en él se perdiera.

 

*Hélèn Cadou (1922-2014) Nace en Mesquer, Francia. Poeta.

** Ilustración de Jin Xingye.

El oído afinado. Ósip Mandelstam.

El oído afinado dirige la vela sensitiva,

La mirada dilatada se despobla

Y un coro enmudecido de pájaros nocturnos

Atraviesa el silencio.

Yo soy tan pobre como la naturaleza

Y tan simple como el firmamento,

Y mi libertad es tan quimérica

Como el canto de los pájaros nocturnos.

Yo veo al mes inanimado

Y al cielo más muerto que el lienzo;

Y acepto del vacío

¡Su mundo enfermo y extraño!

* Ósip Mandelstam (1891-1938) Nace en Varsovia, Polonia. Poeta.

** Gustav Klimt. The Park. 1910.

Estatua. Lasse Söderberg.

Me quedaré totalmente inmóvil

entre mis dos hombros.

Nadie me saludará.

No saludaré a nadie.

 

A los muertos podría hacerles señas

o enviarles una carta

firmada: “Su admirador”.

¿Cuál es el importe para la eternidad?

 

En todas partes acechan teléfonos,

listos a morder como escorpiones.

Cada puerta que se abre

es falaz, carnívora.

 

A veces quiero vivir olvidado

hasta por mí mismo.

Ni siquiera las moscas me visitarían.

¿Por qué entonces me palpita este maldito corazón?

 

 

* Lasse Söderberg. (1931- ) Nace Estocolmo, Suecia. Poeta y traductor.

** El hombre con el gato. Henry Sturgis Drinker (Cecilia Beaux, 1898).

La tristeza tiene ritmo. Víctor Ávila.

Me detengo hurgando las tristezas

bajo a tus lágrimas mientras farfullas

cierro mi boca, tú cierras los ojos.

 

Alcanzaste el pesimismo,

hablas de conveniencias,

alargo mi jadeo, el tuyo enmudece.

 

Noche trágica de apretadas penas

-hay cerezas en pleno sol de invierno-

la soledad y tú parecen ser inseparables.

 

Te haré parar, detente,

es viento la risa en el suelo

has marcado un paso diferente.

Lento, todo ritmo sale de tiempo

tiempo, tiempo, tiempo

y no te callas.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Lucas Cranach the Elder The Fountain of Youth (1546)