Hacia la tenebrosidad. Víctor Ávila

El gesto del ardid

es un nimio guiño

que en las penumbras

zurce los ojos idos

a los bellos quinqués

de otras flamas bravas;

más soberbias y oses,

otras serenas, fatuas,

que otorgan sin más

la propia potestad

de quien las domina

al odiar.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*René Magritte – “El retrato” (1935. óleo sobre lienzo, 73 x 50 cm, MOMA, Nueva York).

Hilo y fuente. Víctor Ávila

Cosido a tu falda,

donde el viento

cosquillea,

voy mirando

tus pasos.

Ajeno al camino disimulo

cuando el cielo ruge.

La humedad,

ora rosa,

ora abundante.

El lunar de tu muslo me acecha

yo suspiro beber el rocío

que hace días caía en mi boca.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

*Frederick Morgan (English, 1847 1856 1927) Not of the Fold.

Vejez. Jaime Torres Bodet.

Me inclino hacia lo azul de ese reflejo

que, de la llama que perece, nace.

Y, de pronto, en cristal, lámpara, espejo,

miro cómo la noche me rehace.

 

¡Tribus de lo que fui! Duro entrecejo;

paralitica voz; ojo en que yace

-última luz- un último consejo.

Ardor como ése, gélido, me place.

 

Luces guillotinadas… Viejas voces

sangrando en los fonógrafos suspensos…

Segado de paréntesis veloces,

 

libro en que palpo otra presencia mía.

¡Tribus de lo que fui! ¡Trágicos censos!

El cuerpo es un fantasma que me espía.

 

*Jaime Mario Torres Bodet (1902-1974) Nace en la ciudad de México. Diplomático, funcionario público, escritor, ensayista y poeta.

**Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez

*** Fowler 1870 Vasily Grigorevich Perov (Russian 1834  –  1882)

Niña de Mayo. Melina Aldana.

Adorada niña de Mayo sigue aturdiendo al mundo con tus risas escandalosas

Continúa meciéndote en las olas lentas del mar y sonríe cuando duermes

Destruye calamidades con esa serenidad que solo tú emanas

Pinta, pinta siempre, pinta todos los días, explora tus talentos, nadie ve el mundo como tu

Confía en tu instinto

Siéntete hermosísima todos los días, porque esta es la verdad absoluta

El amor lo es todo

Y recuerda que mi corazón es tuyo desde un 19 de Mayo de 2006.

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Mamita te amo. Amélie Victoria Ávila González.

A mi madre. Víctor Ávila.

De bebé

sonreía

a las nubes

blancas o rosadas,

grises y naranjas,

en todas ellas

reconocía su mímica,

el gesto grato

de otras madres.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Hans Memling – “Matrimonio místico de Santa Catalina. Retablo de San Juan Bautista y San Juan Evangelista”.

 

Las moscas. Cecilia Ávila.

Llueve mucho mejor  si truena el cielo.

Si hay obscuridad total  y los niños llorosos temen.

Un cielo que arda de noche y se vuelva rojo sangre.

Llueve mucho mejor si no hay a quién rezarle.

Si no hay velas a la mano y sólo fósforos mojados.

Si sólo hay poca vida y un puñado de moscas a tu lado.

 

Cecilia Ávila Velázquez

*Edvard Munch, Three Women. (Norwegian 1863 – 1944)

El dejillo de un capricho. Víctor Ávila.

El dejillo de un capricho

Recorrías mis alrededores, casi levitando, para que fijara mis ávidos ojos en tu cuerpo.

Ahora lo deseo, con su fragancia y su sonrisa.

Lo imagino cálido para mí, tierno, rosa y ligero.

Pretendo, sin suavidad, tocar tus senos y quitarte la blusa, probarlos y oler el aroma que siempre dejas cuando te vas.

Besarte y sentir tu lengua, tibia y mojada.

Agarrar tus nalgas y acercarte hacia a mí, a que me sientas.

Oler hondo el cabello que nace en tu nuca.

Usurpar tu cintura y apretarte más a mí, a mi pene. Único tu cuerpo lo beso y pruebo tu vagina, ensayo en su piel y el sabor tan esperado me culpa, el mismo gusto que tejía en mi paladar cuando rozaba mi lengua al decir tu nombre.

Te arqueas al sentir mi lengua y mis labios labrar entre tus piernas.

Más fácil es llevarte al deseo de que entre en ti, pero aún no lo permito; te vuelco para escarbar en tu espalda mis nombres idos y el bailar de tus glúteos son suplicas para mis manos, los sujeto y los muerdo, los alzo y recorro tu dorso con mi boca.

Acerco mi pene y siento tanta húmedad que vuelven mis labios a preferir tu miel.

Los orgasmos germinan en la habitación. Brotan parpadeantes.

Mojas con tus labios mi pene, me miras como nunca y tu lengua lo recorre hasta que no toleras más ese rumor en tu vagina.

Te levantas para meterme dentro de tu piel.

El vago calor de tu vagina me envuelve sintiendo ese roce de simple placer.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Louise Bourgeois, Untitled, from the series ‘Insomnia Drawings’ – 2004