La brisa. Cecilia Ávila.

Un hueco húmedo lleno de inquina para flotar en él.

Un soplo fuerte donde te ciega el polvo.

Un sabor de sal en la lengua que escupe la verdad.

Es, en momentos, la sequía de este corazón.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Storm at sea. Iván Konstantínovich Aivazovsky.

 

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Postergar los vientos que avivan. Víctor Ávila.

A la histeria

se le deja caer

sobre hojas secas,

ya mañana

vendrá la flama

para hacerla arder.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Lazo de unión Cecilio Plá y Gallardo. 1895.

Un juego de dos. Cecilia Ávila.

Haz aire con tus piernas largas

como un rehilete en nuestra cama.

Nada en mi rojo corazón

en tu lancha llamada apego

y usemos los besos como remos.

Háblame en la noche azulada

con tus gritos desesperados

de una niña extraviada.

No hay otra cosa

que el juego de niños

en las sucias mentes

de un adulto efímero.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Ernst Ludwig Kirchner.

Autorretrato con seres que vuelan. Moisés Ortega.

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Al niño le gustaban las historias que le contaban las

tortugas.

Los secretos parecen siempre algo a punto de morir.

Creció. La edad trae en sus manos la pericia del

coleccionista,

dejó el pantalón corto; compró unos frascos grandes.

Luego dijo que los mandamientos del Dios de su padre

no eran otra cosa que consejos parecidos a los de la

abuela.

En los frascos permanecía guardada la piel de los

momentos

que se parece tanto a la transparencia de la mañana,

al sosiego del crepúsculo,

incluso a las nubes de la noche.

 

Moisés Ortega.

* Ilustración: Lectura vacacional. Carl Larsson. 1916.

** Poema del libro “Autorretrato con seres que vuelan”. 2014. Editorial Ojo de pez.

Cuando niña. Hélèn Cadou.

Cuando niña

temía que el pozo

abierto en lo hondo del jardín

 

Fuera un ojo abierto

hacia el fondo de la tierra

una mirada

 

Que permita ver

la noche de los tiempos

 

Y rechazaba el antojo

de tomarlo como espejo

 

Tal era el miedo a que mi cara

en él se perdiera.

 

*Hélèn Cadou (1922-2014) Nace en Mesquer, Francia. Poeta.

** Ilustración de Jin Xingye.

Estatua. Lasse Söderberg.

Me quedaré totalmente inmóvil

entre mis dos hombros.

Nadie me saludará.

No saludaré a nadie.

 

A los muertos podría hacerles señas

o enviarles una carta

firmada: “Su admirador”.

¿Cuál es el importe para la eternidad?

 

En todas partes acechan teléfonos,

listos a morder como escorpiones.

Cada puerta que se abre

es falaz, carnívora.

 

A veces quiero vivir olvidado

hasta por mí mismo.

Ni siquiera las moscas me visitarían.

¿Por qué entonces me palpita este maldito corazón?

 

 

* Lasse Söderberg. (1931- ) Nace Estocolmo, Suecia. Poeta y traductor.

** El hombre con el gato. Henry Sturgis Drinker (Cecilia Beaux, 1898).

La tristeza tiene ritmo. Víctor Ávila.

Me detengo hurgando las tristezas

bajo a tus lágrimas mientras farfullas

cierro mi boca, tú cierras los ojos.

 

Alcanzaste el pesimismo,

hablas de conveniencias,

alargo mi jadeo, el tuyo enmudece.

 

Noche trágica de apretadas penas

-hay cerezas en pleno sol de invierno-

la soledad y tú parecen ser inseparables.

 

Te haré parar, detente,

es viento la risa en el suelo

has marcado un paso diferente.

Lento, todo ritmo sale de tiempo

tiempo, tiempo, tiempo

y no te callas.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Lucas Cranach the Elder The Fountain of Youth (1546)