Sin título. Pablo Jara.

Llegué

Estabas tirada

El supuesto maquillaje te hacía irreconocible

Manchas negras de tus ojos a tu boca

Hablé fuerte

Pensé que dormías

Me acerqué

Veías un punto que no reconocí

No supe si me escuchaste

En tu puño se veía una fotografía arrugada

Detonante o apaciguamiento

No tenía idea

No existe comunicación entre un vivo y un ausente

Con los muertos la conexión aún existe.

Negué la idea de ser yo la causa de ese aislamiento, algo tan insignificante como mi ser.

Decidí irme.

Pablo Jara.

*Pintura de Serge Marshennikov.

Tan fácil y rápido… Pablo Jara.

Tan fácil y rápido olvidas

Deberías sentirte mal

Quien se enorgullece de ti pobre ignorante

Por las noches, al cerrar los ojos para dormir ni siquiera luchas contra tus pensamientos

Simplemente te solapas y te das palmaditas en la espalda

Sólo te reconocen las sombras, pero tú no sufres por ello, tan fácil y rápido olvidas.

 

Pablo Jara.

*Jusepe de Ribera. The Martyrdom of Saint Philip. 1638.

Estaba. Paul Celan.

Estaba

la pizca de higo en tu labio.

 

 

Estaba

Jerusalén a nuestro alrededor.

 

 

Estaba

el aroma de los pinos albares

sobre el barco danés que bendecíamos.

 

 

Yo estaba en ti.

 

 

* Paul Celan (1920-1970) Nace en el Reino de Rumanía. Poeta.

**Gerrit van Honthorst – Smiling Girl, a Courtesan, Holding an Obscene Imagen. 1625.

Al lector. Charles Baudelaire.

La necedad, el error, el pecado, la avaricia,

Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,

Y alimentamos nuestros amables remordimientos,

Como los mendigos nutren su miseria.

 

Nuestros pecados son obstinados, blandos nuestros arrepentimientos;

Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,

Y entramos alegremente en el camino cenagoso,

Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

 

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto

Que mece largamente nuestro espíritu encantado,

Y el rico metal de nuestra voluntad

Es vaporizado por este sabio químico.

 

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!

A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;

Cada día descendemos un paso hacia el Infierno,

Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

 

Como un libertino pobre que besa y muerde

el seno martirizado de una vieja ramera,

Robamos, al pasar, un placer clandestino

Que exprimimos bien fuerte como una naranja vieja.

 

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,

En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,

Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones

Desciende, río invisible, con sordas quejas.

 

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,

Todavía no han bordado con sus placenteros diseños

El canevás banal de nuestros tristes destinos,

Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

 

Pero, entre los chacales, las panteras, los perros de caza,

Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,

Los monstruos chillones, aullantes, gruñientes, rampantes

En las jaulas infames de nuestros vicios,

 

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!

Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,

Haría complacido de la tierra un despojo

Y en un bostezo se tragaría el mundo:

 

¡Es el Tedio! — los ojos preñados de involuntario llanto,

Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,

Tú conoces, lector, este monstruo delicado,

—Hipócrita lector, —mi semejante, —¡mi hermano!

 

* Charles Baudelaire (1821-1867) Nace en Paris, Francia. Poeta.

** Simon Bening: self-portrait. 1558

La poesía es un lugar sin letra. Mirta Rosenberg.

Hay lo que hay, y es todo:

un hotel en Santa Ana, Uruguay,

con el Río de la Plata sin lodo -lo esencial

es que haya playa y árboles y plantas,

más pájaros que cantan-. Casi solas

miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,

ningún quehacer salvo mirar, ver

y ponerle apellido a cada cosa, por no saber

cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito

de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos

sólo están los nombres de las casas

-De enero a enero, Rincón soleado-,

la patente de un auto que pasa

y la caprichosa signatura

de alguna nube oscura que inventa un contraluz.

Eso, o en tu caso, entregarse a Proust,

flotar a la deriva en agua extraordinaria,

precaria y transitoria aunque segura

-la historia de la literatura-

y cruzarse a otra orilla desde ésta,

perfumada de eucaliptus y de gramilla verde

recién cortada, y hacerse vieja en otra parte

donde lo que se pierde acaba por ser

pura ganancia.

 

Mirta Rosenberg.

*Mirta Rosenberg (1951-2019) Nace en Rosario, Argentina. Poeta y traductora.

 

 

Busco… Rodrigo Pérez.

Busco

en tus ojos

mi reflejo

observar

enajenado

profundo

cristalino

descubrirme

nadando

tus honduras

asomarme

por tus labios

escuchar

tu rumor

incontenible

de marea

romper las olas

besando

mi franja de costa

flotar

entre el aire

que te llena

te vacía

me vacía

me embelesa

con canciones

encantadas

fecundar

cálido

tus oídos

cerrar

ojos

abrir

alma

abrazar

respirar

tu cadera

acariciar

mi nariz

en tu ombligo

entender

los latidos

de tu mente

de tu alma

tu cuello

de trinchera

en tempestad

alumbrando

como un faro

ése océano

escondido

entre

tus hombros

tus senos

tus brazos

tus manos

Imploro

me toquen

olerte

empaparme

empaparte

romper

tus presas

sobre mí

desbordar

desbordarme

desbordarnos

quiero

presagio

amoroso

qué invite

aviente

al idílico

exilió

de mí.

 

Quiero

te

quiero

nos

quiero

quiere

me

hoy

Siempre

también.

 

Rodrigo Pérez.

* Simon Vouet. The Four seasons (1644-1645).

¿Deseas que te amen? Edgar Allan Poe.

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Solo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor… un sencillo deber.

 

*Edgar Allan Poe (1809-1849) nace en Baltimore. EUA. Escritor, poeta, crítico y periodista.

** Anonymous: A young man offering a pomegranate to a lady (16th century).

El hombre de los tiempos. Cabra Zapata.

Para dormir en un cartón

Para sólo tener sonrisas

¿Por qué me aceptas?

Si yo te odio, hermano

¿Por qué me preguntas?

No soy de África, odio América y Asia

No quisiera ser de Europa

Púdrete, hermano

Soy negro y rojo

Soy amarillo y odio el blanco

No soy hombre

Cierra la puerta

Abre tu corazón

Soy un bruto

Pues soy el hombre de los tiempos.

 

Cabra Zapata.

* Caravaggio. San Juan Bautista, 1604, Italia.

**Del año de 1999.

La brisa. Cecilia Ávila.

Un hueco húmedo lleno de inquina para flotar en él.

Un soplo fuerte donde te ciega el polvo.

Un sabor de sal en la lengua que escupe la verdad.

Es, en momentos, la sequía de este corazón.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Storm at sea. Iván Konstantínovich Aivazovsky.