Busco… Rodrigo Pérez.

Busco

en tus ojos

mi reflejo

observar

enajenado

profundo

cristalino

descubrirme

nadando

tus honduras

asomarme

por tus labios

escuchar

tu rumor

incontenible

de marea

romper las olas

besando

mi franja de costa

flotar

entre el aire

que te llena

te vacía

me vacía

me embelesa

con canciones

encantadas

fecundar

cálido

tus oídos

cerrar

ojos

abrir

alma

abrazar

respirar

tu cadera

acariciar

mi nariz

en tu ombligo

entender

los latidos

de tu mente

de tu alma

tu cuello

de trinchera

en tempestad

alumbrando

como un faro

ése océano

escondido

entre

tus hombros

tus senos

tus brazos

tus manos

Imploro

me toquen

olerte

empaparme

empaparte

romper

tus presas

sobre mí

desbordar

desbordarme

desbordarnos

quiero

presagio

amoroso

qué invite

aviente

al idílico

exilió

de mí.

 

Quiero

te

quiero

nos

quiero

quiere

me

hoy

Siempre

también.

 

Rodrigo Pérez.

* Simon Vouet. The Four seasons (1644-1645).

¿Deseas que te amen? Edgar Allan Poe.

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Solo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor… un sencillo deber.

 

*Edgar Allan Poe (1809-1849) nace en Baltimore. EUA. Escritor, poeta, crítico y periodista.

** Anonymous: A young man offering a pomegranate to a lady (16th century).

El hombre de los tiempos. Cabra Zapata.

Para dormir en un cartón

Para sólo tener sonrisas

¿Por qué me aceptas?

Si yo te odio, hermano

¿Por qué me preguntas?

No soy de África, odio América y Asia

No quisiera ser de Europa

Púdrete, hermano

Soy negro y rojo

Soy amarillo y odio el blanco

No soy hombre

Cierra la puerta

Abre tu corazón

Soy un bruto

Pues soy el hombre de los tiempos.

 

Cabra Zapata.

* Caravaggio. San Juan Bautista, 1604, Italia.

**Del año de 1999.

La brisa. Cecilia Ávila.

Un hueco húmedo lleno de inquina para flotar en él.

Un soplo fuerte donde te ciega el polvo.

Un sabor de sal en la lengua que escupe la verdad.

Es, en momentos, la sequía de este corazón.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Storm at sea. Iván Konstantínovich Aivazovsky.

 

Un juego de dos. Cecilia Ávila.

Haz aire con tus piernas largas

como un rehilete en nuestra cama.

Nada en mi rojo corazón

en tu lancha llamada apego

y usemos los besos como remos.

Háblame en la noche azulada

con tus gritos desesperados

de una niña extraviada.

No hay otra cosa

que el juego de niños

en las sucias mentes

de un adulto efímero.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Ernst Ludwig Kirchner.