Pieles. Eduardo Casanova. El Conde Filmstrostky.

Mostrar una paleta de colores pastel no nos grita estética, sólo nos susurra el plagio de una combinación tenue y cursi, o hacer del error una broma o una grosería, no es lo absurdo, sin embargo, lo intuimos. Eduardo Casanova, en su debut como director, viene a provocar, o a escandalizar, como si aún fuera el siglo pasado, y esto, no quiere decir que sea de una trama equivocada, sino lo contrario; aquí lo anormal quiere ser contado, y sí es con gracia, mucho mejor. Justo esa ironía, esa sátira, hace falta en estos tiempos, donde opinar es una agresión, porque todo lastima, todo ofende, todo trasgrede a grupos o individuos, a mujeres u hombres, etc. Pero aquí no vengo a hablar de su falta de humor, vengo hablar del cine, de esté cine que si lo es, y que, quizá, se trata del cine Camp. Algo que no perciben, porque no lo entienden, pues lo ignoran, porque ustedes también son feos, lentos e idiotas: porque leen estás líneas sin saber de qué puta película les estoy hablando, y ahora sonríen, con esa misma cara de imbéciles como cuando vieron Coco.

4/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.