Ideas arrinconadas en la noche 88. Pablo Jara.

Volver a encontrarme es lo que me aterra, el estruendo de la consciencia, golpea día y noche, ausencia de virtudes presencia de pasiones.

Pablo Jara

*Ilustración: El cuerpo de Abel encontrado por Adán y Eva, 1825, William Blake.

Ideas arrinconadas en la noche #166. Pablo Jara.

¿Seré yo para ella?, ella odia esta pregunta, no le gusta como la amo, y aunque uso el cerebro y el corazón, me idealiza en el amor, a mí que la razón siempre me golpea.

Pablo Jara.

*Ilustración: Norman Rockwell.

Ideas arrinconadas en la noche #86. Pablo Jara.

Enajenados, se juntan, van unidos, como piezas de dominio se alinean para su caída, solo llevan esos lindos uniformes de gala para morir.

Pablo Jara.

*Ilustración: Frederic Remington. The Mier Expedition; The Drawing of the Black Bean 1896.

Siesta del insomnio. Pablo Jara.

Para que son las normas sino para doblarlas, para que son las reglas sino para doblegarlas, a que batalla crees llegar si no te vencerás más que a ti mismo, aun así te juzgas con sus ojos y te sientes en su delirio, el resultado es que cualquier día estallarás, sabes que es verdad, morirás en ti, en mí, en las entrañas, obseso, e impaciente, con ese insulso sabor a  dolor, incisivo recuerdo de ese olor, ojos invasivos llenos de esperanza, derruimos ciudades y planeamos invasiones, caímos en la barbarie y subsistimos a los subsistemas del futuro en el presente, caníbales humanizados, transhumantes y de mutantes, derivados de las noches caímos a estos días, concluí que esta libertad no me encaja, no soy de esa clase de seres libres, y aunque bailo caigo en la lenta arritmia de mi caos, de mis pies caminados, con palizas y pasos, pausas con prisa, respiro y me agito, abro los ojos y la ceguera es negra, caigo para no levantarme, me adapto al suelo que algún día volaré, no por esperanza, solo por esperar, y ya que al parecer el sueño es aterrador y como no creo en infiernos menos en paraísos, juego a perder, para tener esa libertad de romper esa maldita regla, pensar en el lodo, escribir desde la incomodidad, desde la desnudez del que escribe como vive, tropezando en su propio caos.

Pablo Jara

*Ilustración: Libertad. Juan Blanco. 1945-1988.

No perezcas en la caída, se sublime. No votes. Pablo Jara.

¿Votar? Aquiles nunca había pensado en ello, tiempo nunca ha tenido, el tiempo siempre le ha tenido a él, todo ha sido trabajar, ¿decidir? Aquiles solo necesita decidir qué comerá cuando despierte de un turno nocturno de doce horas, se visualiza despertando aún más cansado, recuerda que no pagó el agua y por la mañana se la quitaron, ni un maldito baño podrá darse, lleva trece días sin descanso, esos lujos no van con él, y agotado teme perder su fe, teme no poder más., Aquiles despierta a diario con un número en su mente,  300, su objetivo, su meta, su carga, él puede, yo puedo, se dice tratando de convencerse, no puede fallarse, es un chingón, un heredero de la raza de bronce, un descendiente de Cuauhtémoc, no necesita votar, hasta hoy piensa en ello y nunca pareció necesitarlo, ni marcar una diferencia en su vida.  Aquiles apenas se da cuenta que habrán elecciones por la basura de los partidos políticos que infestan las calles con rostros falsos y poses fingidas, si no es por ello no lo sabría, no le interesan las charlas en el trabajo, él está para rendir si o si, pero hoy el transporte de personal de su empresa lo dejó tirado, esos segundos en la tienda comprando su sopa maruchan y sus cigarros fueron la diferencia, maldice para sus adentros, correr tras él camión solo haría más grande la ofensa, adiós bono de puntualidad, adiós botella de licor. ¿taxi?, implicaría no comer, ¿uber? implicaría no cenar. A pesar de las maldiciones parece que su suerte cambia, solo cuarenta minutos tuvo que esperar la pública, no la acostumbrada hora de espera, sube y ve que está a reventar, adiós siesta, apretado y aferrado para no caerse observa a los candidatos, todos únicos, nuestra esperanza, hombres y mujeres desfilan para él, le dan risa esas caras de cartón, esas sonrisas falsas, impecables, tan lejanos a los que van en ese camión. ¿votar? al carajo, siente que le dará más el descanso del domingo.

Aquiles se da cuenta que no sabe quién gobierna ahora, ni antes, no ha visto diferencia, no la ha sentido, no recuerda haber visto a sus padres votando, todo ha sido trabajar. El sol va desapareciendo igual que la gente, bajan más de los que suben y por fin tiene donde descansar, escucha conversaciones somníferas, unos estudiantes hablan de democracia y de Platón, el nombre sólo le da risa y lo despierta, otros hablan de futbol, y los más encendidos al parecer hablan de las virtudes de esos candidatos, nadie habla de dinero piensa, es lo que falta, de repente escucha ofensas y no entiende la razón, al parecer no se dan cuenta que van en el mismo triste camión hacia el mismo triste destino, no entiende, siguen habiendo elecciones y las facturas de agua siguen sin pagarse, solo se ha trabajado para comer, para resistir, para conseguir ese número, trescientos,  trescientos, trescientos, no se conseguirán solos, sin él, confían en él para lograrlo, es parte fundamental del sistema, no puede fallar, aunque los demás se orinen encima, Aquiles no falla, esa es su elección diaria, sobrevivir, restaurarse. Al diablo ¿votar? no, esos farsantes ni los representan ni son su esperanza, ellos con acceso al agua 24 horas no pueden hablar por él, nunca, Aquiles se siente un filósofo, como el mencionado Platón, se enorgullece, dice ser su propio Dios, repite una frase que vio en una revista de béisbol que memorizo «si dejo de creer podría venirme abajo, perder el ritmo, regalar bases a los bateadores, joder, si, tenía dudas, pero las reprimía, ya era bastante dura la vida de un pitcher para que encima tuviera que perder la fe en dios», Aquiles cree en él, él elige el lanzamiento ganador.

Pablo Jara.

*Ilustración: Aquileo en una vasija, derrotado por una flecha en su talón.

Sin título. Pablo Jara.

Ahí está, el abismo viendo en ti

tanto buscaste, hurgaste hasta sangrar

y ahora que por fin te encuentras te evades,

no sabes qué hacer con los días que restan

solo observas.

Cada que levantas la vista sientes el absurdo,

lo vives en ese eterno atardecer, los colores en la vida

se van reuniendo, mezclándose hasta llegar al negro

al abismo viviendo en ti.

Pablo Jara.

*Ilustración: Prometeo. José Clemente Orozco.

El hombre en llamas. Pablo Jara.

Este mundo siempre fue, es y será fuego eternamente vivo.

-Heráclito

El tragafuegos debe de comer fuego, incluso si tiene que incendiarse a sí mismo.

-Isaac Asimov

Se debería renacer en el fuego, encontrar la semilla en la ceniza, abrazarse al viento y arrasar con lo creado, atizar el fuego para resurgir, para resucitar, para ser. Observar las llamas sin advertir destrucción, ya que a pesar de ello el fuego es unión, es engendrar el equilibrio en el caos, el choque constante de opuestos, la realidad a la que nos sometemos y entregamos. El yo que creamos.

Pablo Jara.

*Ilustración: El hombre en llamas. José Clemente Orozco.

Cecilia… Pablo Jara.

Dejemos todo en claro, no nos gustaba ese mundo, un día desperté y no lo vi más, las huellas en tus manos señalaban el inicio del fuego, arrasaste con todo, quemaste las naves para adentrarnos a lo desconocido, ya sin vuelta atrás.

Miles de días en los que a ciegas te sigo, en tus manos tengo lo justo y lo preciso, en ellas me sostengo,  a su creación y su destrucción.

Pablo Jara.

*Ilustración: In the garden. 1885. Autor?

Es esto que nace. Pablo Jara.

¿Qué es este universo infinito de cuyo principio y final no sé absolutamente nada?

¿y que es mi vida en este universo infinito?¿y cómo debo vivirla?

sólo la fe responde a estas preguntas.

Lev Tolstoi.

El uso de la razón produce monstruos.

Francisco de Goya y Lucientes.

En cada revolución, en las entrañas de su ascenso también se ha encontrado el presagio de su caída, civilizaciones han desaparecido, imperios han caído, y es lógico, la revolución debe ser constante, avanzando, acabando con las  épocas, y es que se habla de la primer revolución, la razón, esa supuesta superioridad del sapiens, esa que tantos logros nos ha traído como especie, revolución antes que evolución, y sin embargo nacimos en el desamparo, la razón nos llevó a los mitos, nos abrazó a ellos, nos ató a la duda.

No es tan complicado imaginar a los primeros hombres tratando de explicar su existencia, nada a que ampararse, temerosos de la vida, días grises bajo cielos azules, miedo al cerrar los ojos por las noches, inertes ante lo inexplicable de su alrededor ante esa naturaleza tan irracional. Tal vez lo complicado es imaginar cómo es que llegó esa primer pregunta, ¿que soy?, y de ahí miles más, tratar de aferrarse a algo, de explicar su ascenso y supremacía sobre las demás especies, hombres diminutos acabando con bestias, peleando a muerte para vivir, siendo los elegidos, dominaron el miedo, lo sometieron a dioses.

Tantas veces el miedo ha sacado adelante al hombre, y sin embargo se ha sometido a ideas absurdas con tal de vencerlo, y sin embargo nos unimos por miedo, jugamos con el miedo, nos jodemos por miedo,  nos toleramos por miedo, y así mi religión me explica y me justifica,  me aleja de todo males, solo tengo que cerrar los ojos y creer porque la razón no me sirve ante mi dios, desde el primer hombre supuestamente racional, hasta estos días seguimos aferrándonos a lo desconocido, al chismorreo divino, cuando creemos conocer más, más miedo nos da lo desconocido, ya la historia lo ha demostrado, la razón ha sido oscuridad, dos más dos ha resultado en cinco, no importa lo racional, no importan las creencias, no importan las respuestas, las preguntas son las que en verdad nos sostienen, hemos creado divinidades de ellas, nos hemos creado, al nacer vemos la visión final de la nuestra caída, como los grandes imperios, la duda es mi dios porque preguntarse es filosofar y filosofar es aprender a morir.

Pablo Jara.

*Ilustración: El sueño de la razón produce monstruos, grabado n. 43 de Los Caprichos (1797-1799).