La virtud de los hombres. Pablo Jara.

En los primeros momentos, mientras se guiaba por esa luz, su única luz, todo era esperanzador, pasaron los días, cientos de ellos, y la luz trastorno en agonía, en una carga pesada y con pies fangosos, ya no importa caminar, arrastrarse es lo mejor, el hambre que impulsaba ahora ancla, ahora listo para morir no reconoce su cuerpo, no lo ha visto mucho tiempo, solo esa luz, que lo sostiene y lo condena.

 

Pablo Jara.

* 1885. Vincent Van Gogh.

Silencio. Pablo Jara.

No me gusta hablar de mí

Hazañas y Proezas no cuento

Porque no las tengo

De mis derrotas ya ni me acuerdo

De mis dolores me entretengo

Mi felicidad me reservo

Y de mi amor me sostengo

Ni hablar.

 

Pablo Jara.

* Leonardo Da Vinci. The bust of a man. (1510).

El hombre el lobo del hombre. Pablo Jara.

Hombre, después de un tiempo te disculparas, ahora vuelves a las mismas esquinas del tiempo, obsesionado con él, y a que vuelves, simple melancolía o sólo ver todo lo que fue y ahora no queda nada ya, tan solo la experiencia que da el tiempo y aun así añorando los días muertos, afianzado a ideas muertas ya, pisoteadas por el ahora, el siglo se abre camino a machetazos y tú tirado en las mismas esquinas como un perro que se echa a morir, como un anciano con demencia, la ternura de tu ingenuidad hace que no sepa sí reír o llorar, y recuerda que no te lo recrimino, pero flotar sobre aguas conocidas puede caer en la cobardía, pasar así a la historia, en libros que nadie comprara,  cuando en verdad me sereno, respiro profundo y no te culpo por creer tener alguna superioridad, si lo único que te inspira es lo tangible, lo que no ves no existe para ti,  esa superioridad te deshumaniza, incapaz de mostrar algo como esto, incapaz de ponerte al descubierto y así sostienes esa supuesta ventaja, deberías de pensar en tu propia muerte tal vez ahí puedas encontrar alguna superioridad .

 

Pablo Jara

* Human Mortality.

No tengo nada que decir y lo digo. Pablo Jara.

Eso que hablas y no es cierto no se llama mentira, es simple autoengaño, una puesta en escena sin espectadores, un boxeador que no golpea, y ¿a quién le puede interesar esa farsa? si nuestras vidas son iguales, caminando hacia el mismo final, cuando el rencor se disipe mi escritura podrá desaparecer, por ahora de ello se nutre.

Pero cuando la rueda gire otra vez ese sentimiento no será más que un recuerdo, un impulso, y tú, ¿seguirás en el autoengaño?

 

Pablo Jara.

* Edward Hopper. Two Comedians. 1966

KATORGA. Pablo Jara.

La razón no me ha llevado a nada, al contrario, se ha convertido en una cárcel para mí, atrapado en ella, preso y exiliado, haciéndome preguntas para las que aún no tengo respuestas, insomnio, mal sabor de boca, jaquecas, los sabios dicen que eso es la vida, y cuando se acaba, la muerte te lleva igual ignorante, igual sabio, pero mientras que ¿me mato y ya? No soy tan valiente,  al menos no en este momento. Es mejor morir irracionalmente  por una mujer o por mi país.

Morir.

 

Pablo Jara.

* Aleksander Sochaczewski’s.

Mi Destino es tus ojos. Pablo Jara.

Mi mujer me acusa de cargar el alma de un viejo

Llenando las horas con poesías herrumbrosa

Sin embargo sólo trato de vivir mí tiempo

Ahora, ella, se ha dado cuenta de su tiempo

Mi mujer al vivir crea poesía, volviéndose casi imposible escribirle algún tipo de oda.

Cuando veo que la poesía se encuentra en la lluvia que nos cae mientras corremos tomados de las manos, en las gotas que resbalan por nuestros labios mientras nos besamos.

 

Pablo Jara

*Jo March and Professor Bhaer. Norman Rockwell.

Como Sísifo. Pablo Jara.

Entre otras incomodidades de los mortales, está esa ceguera del alma que hace al hombre no sólo errar, sino amar sus errores. Séneca.

 

Mientras avanza la vida, vamos llevando nuestras propias cargas, algunos de bajada,  y otros, la mayoría, cómo Sísifo, purgando alguna condena, la ignorancia puede ser esa condena, ignorancia capaz de hacer  ver otra vida  con desdén, no sé por qué se nos fue negada la empatía, pero esa luz blanca con las que nos sentimos tocados y originales, es la misma que nos ciega y nos envilece, deforma nuestra visión, incluso nos hace dudar de nuestros sentidos, llevando al extremo nuestras vanidades, vemos guerras con indiferencia, otra vez el desdén, pueriles ante las injusticias. Falsas comodidades hacen que emerja de nuestro interior lo peor de nosotros, ajenos a nuestra supuesta humanidad, obcecados egoístas, sintiéndonos en el paraíso mientras fingimos no oler el azufre, aún con la creencia de nuestra superioridad intelectual, aún en la caverna.

 

Pablo Jara.

*The Battle Of The Argonne 1959. Rene Magritte.