Accidentes hacia Hitchcock. Melina Aldana.

Hay casualidades que son muy buenas, una vez viendo House of Cards accidentalmente le presioné a la serie Home Land y pues no paré hasta terminarla y para ser honesta fue más de mi agrado. Hace poco me pasó algo similar, estaba viendo Sense 8 y accidentalmente terminé viendo el primer capítulo de Motel Bates (2013) y ¡vaya sorpresa! No sabía que era un precuela de la película de “Psycho”, claro adaptada a tiempos modernos. Son cuatro temporadas que a mi gusto hubiera dejado en dos, aun así es fantástica. Tiene todos los tintes del gran maestro Hitchcock, suspenso todo el tiempo, adrenalina dosificada y que decir de la actuación de Norman Bates (Freddie Highmore) verosímil hasta el final mostrando la degeneración que puede sufrir alguien con problemas mentales. Voy en el capítulo final y  de pronto se escuchan ruidos en la cocina, ya no sé distinguir de la ficción, se vuelve a escuchar ese ruido y bajo, es un ratón, mi marido dice: – ponte las botas, tenemos que matarlo porque hay cosas que no pueden esperar- Ya pasada la media noche subimos a la recámara y cerramos con broche de oro nuestro último capítulo de Motel Bates. Nos quedan unas  ganas tremendas  de no sólo ver la película de Psycho de nuevo sino de ver toda la filmografía del gran maestro del terror Alfred Hitchcock.

 

Melina Alejandra González Aldana.

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¿Qué ciñe al mundo? Melina Aldana.

Hay un crucifijo que cuelga en la pared, es color amarillo, es de hueso de vaca con pelo de humano, siempre me recuerda algo. El pavimento de la calle se parece al rostro de los hombres grises que veo todo los días para llegar a mi casa, sus rostros son asimétricos como las líneas del suelo, pero similares a la altura de la frente, tienen el ceño fruncido y entre arrugas y pliegues  hacen una cruz.

No llueve, apesta a caño y a cucaracha, estas asquerosas alimañas nos visitan de noche, podría ser un castigo de las deidades o quizá su excremento al mundo como forma y plaga viviente, o bien, puede que no sea absolutamente nada más que el humanidad misma, haciendo un abuso de la percepción, a través de fotografías falsas que merman el autoconocimiento.

Todos los días paso por un laberinto que es húmedo y obscuro veo gente que ya perdió la cruz de su frente, que se ha quedado sin rostro, los veo y siento pena, algunos me estrujan para que les haga compañía, pero yo tengo prisa por llegar a la luz de color verde, donde hay caras, ojos, bocas y dientes.

 

Melina Alejandra González Aldana

* Henri de Toulouse-Lautrec – “La pelirroja con blusa blanca” (1889, óleo sobre lienzo, 60 x 50 cm, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid).

Niña de Mayo. Melina Aldana.

Adorada niña de Mayo sigue aturdiendo al mundo con tus risas escandalosas

Continúa meciéndote en las olas lentas del mar y sonríe cuando duermes

Destruye calamidades con esa serenidad que solo tú emanas

Pinta, pinta siempre, pinta todos los días, explora tus talentos, nadie ve el mundo como tu

Confía en tu instinto

Siéntete hermosísima todos los días, porque esta es la verdad absoluta

El amor lo es todo

Y recuerda que mi corazón es tuyo desde un 19 de Mayo de 2006.

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Mamita te amo. Amélie Victoria Ávila González.

La eternidad del recuerdo. Melina Aldana.

Olores, sabores, sensaciones y personas todo en sincronía bombeado en fluido continuo y constante, así se mantiene al corazón vivo. Hay lugares a los que no hace falta volver y también hay sitios a los que sí, porque hay un eco de recuerdos, navegamos por ahí sin banderas del tiempo, hemos hecho tantas reconstrucciones que ya no queda esencia de lo que fue la verdad, sin embargo el pasar el mayor número de veces justo ahí, produce éxtasis, felicidad a conveniencia pura. Sería trágico perder la memoria es lo único capaz de destruir la eternidad del recuerdo.

 

Melina Alejandra González Aldana.

* Norma Beatriz Domínguez, Buenos Aires, “Recuerdos”.

Árbol del desierto. Melina Aldana.

Llegamos a un nuevo Abril

primavera de resurgimiento.

Cuando bien se vive, deja de sonar el segundero

y el tiempo se germina en tus raíces de hombre del desierto.

Gracias por ser ese árbol que calma mi sed

ese que ninguna calamidad destruye

ese que echó raíces en mi oasis perfecto

ese que con su sombra cobija esos dos brotes que salieron de mí.

Elegí no ser planta que florece una vez al año

elegí ser ese cactus que enraízas a tu lado derecho.

 

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Jean Nicolas Laugier (1785, 1875). Daphnis et Chloé 1817

Fricción. Melina Aldana.

Toda fricción se manifiesta con un roce. El que es por diferencia de opinión, tiende a ser una prueba para ver si quedó atrás el instinto animal de los principios de la evolución humana,  si usted ya no es una bestia podrá disuadir de su pensar la molestia y armará una lista de argumentos para defender su postura, quizá no sea necesario decirla en voz alta, quizá, sólo la guarde en su cabeza.

Por otro lado, la fricción de piel con piel, lo sumergirá en los instintos más bajos, volverá a ser animal y en un big bang de placer se le mostrará en una línea del tiempo el origen del ser.

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Leonardo Alenza – “Sátira del suicidio romántico por amor” (h. 1839, óleo sobre lienzo, 35 x 26 cm, Museo del Romanticismo, Madrid).

Vanidad. Melina Aldana.

Teñí de negro mi cabello porque un día tú me lo pediste, resaltarás tu piel blanca, tus lunares y tu sonrisa, así me dijiste, a mí me gusta porque se distingue el color café marrón de mis ojos. Triste es pensar en el final de mi evolución, crujidero de huesos, cabellera blancuzca y piel derretida. Todos los días crece tu amor por mí y disipo a la melancolía convirtiéndola en templanza, de esa que sólo conozco de tu mirar. Discúlpame si peco de egoísmo y vanidad, pero por favor no te mueras antes que yo, una tristeza de estas extinguiría la mitad de mi corazón.

Melina Alejandra González Aldana

*Santiago Rusiñol – “Figura femenina” (1894, óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm, MNAC, Barcelona).