La baba del estúpido. Víctor Ávila.

La baba le caía lentamente sobre la entrepierna, estaba desnudo mientras veía el radio donde se escuchaba una voz gruesa que emitía un discurso. Su madre entró y vio que estaba mojado, “Ya te orinaste estúpido”, pensaba la madre. Por eso no te pongo ropa, hombre, le dijo, y apagó el radio. El hombre empezó a gritar, a la madre no le incomodó y con una toalla le limpió el pene, el hombre tuvo una erección. Ella se sorprendió, encendió el radio y se marchó con el rostro desencajado. El discurso siguió y mientras la baba del estúpido le caía de nuevo, su erección fue bajando con lentitud como su saliva que descendía en espesos hilos largos.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

*Lucian Freud, Painter and Model, 1986-87

** Cuento publicado en el libro: Retratos en marco de piedra en el 2010.

Querer no es suficiente. Víctor Ávila.

A los especímenes del planeta más voluble del universo, nombrado el día de anteayer como Planeta Ayer, ubicado al norte, les gusta ser condescendientes cuando perciben el amor o ante el sentimiento de amar o de sentirse amados. Se doblan ante la emoción, se arrodillan hasta sangrar, para ellos el amar a alguien es comérselo de un solo bocado sin eructar. Nunca acaba el hambre, una vez que lo prueban se vuelven partidarios del amor, muy avariciosos, y sobre todo, acaparadores de la voluntad ajena, bien lo dice su lema, Espécimen que se ama: espécimen que es para siempre. También crean adeptos para fortalecer y potencializar los digestivos efectos que crea el amor, a través de una gastronomía ancestral, tales como tener hijos, que a su vez se los comerán porque, como bien se sabe, los hijos siempre son bien amados, también las mascotas, a las que por partes irán devorando, un poco de amor para cada día, también está la religión como una forma de comerse a sí mismo con el encanto de eximir los excesos, o también un hogar de arquitectura frigorífica o moradas como una gran cocina, con ventanas de rescoldos, etc. Estos especímenes prefieren la obediencia en nombre del amor, la sumisión para el amor, un declive en su apariencia para dejar de ser uno mismo y ser ambos o varios, todos dentro del más dominante y más amoroso espécimen, pues el amor lo puede todo, incluso el amor vence al amor propio cuando se pasa hambre y para esto los dedos son aperitivos bastante confiables. En el Planeta Ayer los rechonchos especímenes brindan por ustedes con un enorme y dorado cáliz colmado de sangre, gritando desde lo lejos dan su calurosa bienvenida: ¡Te amo!

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Lucian Freud – “Naked Man, back view” (1991-1992, óleo sobre lienzo, 183 x 173 cm, Metropolitan Museum, Nueva York).