El hombre el lobo del hombre. Pablo Jara.

Hombre, después de un tiempo te disculparas, ahora vuelves a las mismas esquinas del tiempo, obsesionado con él, y a que vuelves, simple melancolía o sólo ver todo lo que fue y ahora no queda nada ya, tan solo la experiencia que da el tiempo y aun así añorando los días muertos, afianzado a ideas muertas ya, pisoteadas por el ahora, el siglo se abre camino a machetazos y tú tirado en las mismas esquinas como un perro que se echa a morir, como un anciano con demencia, la ternura de tu ingenuidad hace que no sepa sí reír o llorar, y recuerda que no te lo recrimino, pero flotar sobre aguas conocidas puede caer en la cobardía, pasar así a la historia, en libros que nadie comprara,  cuando en verdad me sereno, respiro profundo y no te culpo por creer tener alguna superioridad, si lo único que te inspira es lo tangible, lo que no ves no existe para ti,  esa superioridad te deshumaniza, incapaz de mostrar algo como esto, incapaz de ponerte al descubierto y así sostienes esa supuesta ventaja, deberías de pensar en tu propia muerte tal vez ahí puedas encontrar alguna superioridad .

 

Pablo Jara

* Human Mortality.

Polvo eres, ¿polvo serás? Pablo Jara.

Todos debemos ser ceniza arrojada al aire,

volver cuanto antes al polvo

que en su misericordia nos absuelva y acoja.

José Emilio Pacheco.

 

Ante el cinismo, prenderle fuego a todos, muerto el perro, en el ambiente sólo se respira vanidad, malos ejemplos, pura vergüenza, un silencio funerario me anuncia a ese jodido ruso de Dostoievski, lentamente arrastra sus palabras: indudablemente la vida es dura y nosotros, unos seres que a todo nos acostumbramos, tal es a mi entender la mejor definición que puede hacerse del hombre. No mencionó razas o religiones, mucho menos de naciones, el hombre tanto el  fuerte como el débil se adaptan a todo, hasta ahí llegó su evolución, entonces ¿Cuál revolución?, la revolución del polvo, el hombre el lobo del hombre, con el ritmo que lleva el tiempo, algún día ya ni polvo seremos.

 

Pablo Jara.

*Vasily Vereshchagin – “La apoteosis de la guerra” (1871, óleo sobre lienzo, 127 x 197 cm, Galería Tetryakov, Moscú).