Alpha. Albert Hughes. 2018

¡Novedad en el cine de lo simplón! Novedad para el cine donde los perros son protagonistas (cine del que me duerme y ya no me despiertan) Atentos, como perros los espectadores, atentos como lobos: todos esperando a que nos lance el palo, mientras tanto te entretiene, pero nunca lanzan nada… bueno, sólo “el ya muy bien conocido silbido” para atraer tu atención en la pantalla.

El director de “El libro de Eli”, pienso yo, era más su hermano, porque aquí el drama son las mismas croquetas baratas que te venden y te tragas.

1/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrosky.

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Hail, Caesar! Ethan Coen, Joel Coen. El Conde Filmstrostky.

– ¿Qué más puedo decir de los hermanos Coen?

– ¡Qué los tiempos son dorados, para ellos y los suyos!

– ¡Qué la gloria, de sus guiones y de sus producciones, siempre será un goce para los que disfrutan de su cine!

– Bravo por el hilarante tributo a la industria cinematográfica.

– ¡Salve, los Coen!

-¡Salve, Frances McDormand!

4/5 Estrellas.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

Loveless. Andrey Zvyagintsev. El Conde Filmstrostky.

No lloré, no era necesario, para eso estaban esos personajes afectivos, sombríos y de cierta forma absurdos. Lágrimas, gotas sucias y frías se veían en la pantalla. Harto de ese convivio de penas, me sobraba el hastío y me empachaba pronto. Tampoco me sentía muy bien del estómago: un tequila, una cerveza y dos copas de tinto, a la hora del queso y de la carne asada, me calaban como un metal en el esófago. Mi papada regurgitaba y en gutural sonido repetía la palabra loveless, loveless… Un eructo y en definitivo, no era tan shiraz y del bobal lo ignoraba, así que castigado, debajo de la butaca, permaneció ese tinto, ya no quería beber de esas mieles. Entonces se asomó, desde la bolsa de mi esposa, el agua mineral. La hurté. Las sales me hacían sonreír y mi lengua vibraba con la música, con el sonido de un piano con el que iniciaba esta bella película. Esto es un drama, un gran ejemplo, con grandeza en sus diálogos, sólo eso.

Ya lo habíamos visto, con Leviathan, allá por el 2015. ¿Recuerdas? Le preguntaba a la chica de un lado. Lo recordaba y me sonreía con los chocolates de menta en su boca. Le beso y la azúcar me empalaga, me despierta y grito dentro de mi cabeza ¡Qué chulada de películas hace el tal Zvyagintsev! ¡Ay qué buen pedorro tiene la mamá del niño! Algo, dentro de mí, afirma lo que digo.

Qué triste que se acabara la película justo cuando mis amigos ancianos apenas conciliaban la siesta en el sopor de la sala, en esta sala, la más pequeña de este cine: la mugrosa sala donde me gusta sentarme en la fila E.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

La tumba de las luciérnagas. Isao Takahata. El Conde Filmstrostky.

Era un sábado del verano de 2012, recuerdo que era una noche calurosa y húmeda, mi hija y yo, en ese entonces, compartíamos un cuarto amarillo en la mansión de mis padres. Después de un día de compras habituales con mi hermana y mi madre, descansábamos mi hija y yo, platicábamos sobre qué película veríamos esa ocasión. Está vez buscábamos un buen anime, de preferencia, algo de nuestro bien amado Studio Ghibli, pero de la producción de los 80´s, ya que me había pedido mi hija que quería ver alguna animación de cuando yo era un niño. Entonces le sugerí un clásico del anime llamado La tumba de las luciérnagas, anime que no había visto pero que sabía que era de los finales de los ochentas, también le dije que desconocía la trama, clasificación, etc. Aun así, optamos por verla.

La traumé y me arrepiento, sin embargo, la pasamos genial, juntos y abrazados empatizamos en tristezas. Por Seita y Setsuko llorábamos los dos y nos asistíamos en nuestros lamentos, en ocasiones yo le enjugaba sus lágrimas y ella con su mano tocaba mi pecho, apretaba mi corazón.

Al finalizar La tumba de las luciérnagas, nos sentíamos consternados y conmovidos, mi madre se preocupó al vernos en tales estados y nos sugirió dormir y olvidar. Cosa que nunca hemos hecho.

Por último, recuerdo, que mientras tarareábamos la canción de Seita y Setsuko y nos preparábamos para dormir, mi hija me pidió que jamás le pusiera películas tan tristes como esta, que al menos no en ese momento donde ella era aún una niña. Se lo juré, le dije que hasta los doce comenzaríamos con otros cines, otros animes y otros dramas, que a partir de ese momento tendría más precaución sobre las clasificaciones y tragedias expuestas. Y lo cumplí. No le volví a poner películas lacrimógenas, como llegó a decir Isao Takahata, al menos no como este anime, tan hermoso como devastador: esa delicada historia sobre la guerra y sus consecuencias, sobre su gente floreciendo después o antes de cualquier tragedia. Una gran animación que trajo mucho a las interpretaciones o asuntos bélicos o situaciones adversas.

Ahora, seis años después, mi hija cumple doce años y con eso llegan otras clasificaciones, otras percepciones y otras historias enternecedoras, también llegaran sus manos para que toquen mi corazón y mis abrazos para confortarla cuando la conmuevan los padecimientos de la humanidad, como hoy que despedimos a Isao Takahata que ha muerto.

5/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

 

Call me by your name. Luca Guadagnino. El Conde Filmstrostky.

El domingo fue el festejo de mi madre por su próximo cumpleaños y entre la verbena, la nostalgia y el mole, mi amor por mi madre me hacía sollozar y pronto lloraba con disimulo, al fin y al cabo, suponía que sería el único momento del día en que lo haría. Así que a la melancolía la disfruté con una copa en la mano y en la otra una tortilla.

Al finalizar la velada, me despedía enjugando mis lágrimas sobre el hombro de mi madre mientras ella sólo miraba su mantel sucio, un mantel manchado de malbec, de cebolla, de arroz y de mole, entonces, les comenté a los últimos invitados que iríamos mi esposa y yo al cine, veríamos Call me by your name. Todos evitaron verme y hasta unos bostezaron, a nadie le importaba acompañarnos, pues al parecer ya estaban un tanto fastidiados de mi alegría pedante y melosa. Continuamos nuestro camino al cine, ebrios y riéndonos de los demás, cantando Torna a Surriento,  hasta que empezó la película.

Tengo que decirles que Call me by your name de Luca es lo mejor que he visto este año, lo mejor que he visto desde hace varios años siendo un poco más estricto.

En el cine no pude contenerme y a cada secuencia, a cada plano o a cada detalle, suspiraba y lloraba, las lágrimas salían entre clamas que me brotaban de la garganta y no se detenían. Estaba desolado, ruinoso y no podía dejar de lamentarme ante tanta belleza. No hablaré del guion, ni de la fotografía, ni de los actores, menos del melodrama, saben que esto es una opinión, yo sólo veía un todo que era redondo y profundo, acertaba en el centro de mis expectativas. Empatizaba con esta arte y reía con los ojos llorosos; estaba feliz de haber encontrado algo de mi agrado, agradecía poder disfrutarla y eso me hacía lloriquear destrozándome por completo. Afortunadamente siempre tuve mi mano sobre la mano de mi esposa que me apretaba cuando sentía que me hundía en la butaca. Siempre la tuve a ella que abrazaba en la oscuridad del cine. Siempre ella, que me besó al dormir, la noche de ayer, después de tanta verdad.

5/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

The square. Ruben Östlund. El Conde Filmstrostky.

Desde antes de ver esta película, ganadora de la Palma de oro 2017, la crítica ya gritaba su pueril percepción y, desde esa cueva, aturdía al intelectualismo más azaroso, hasta el pensamiento más ingenuo. Nada justificaba su berrinche, ni su fin como expresión, de hecho, no tenía ni que justificar su veredicto pues pura cagada eran sus dictámenes. Como esta vetusta opinión sobre The square de Ruben Östlund. Ya luego contaré sobre “Force Majeure”, una enorme película que vimos allá por el 2014 con una cerveza importada…

Lo que le sucede a la protesta o a la “crítica” a la que se aferran, es la misma causa y fuerza de esta película: la sátira de su pretensión. Tanto de la crítica, como del crítico, tanto del arte como al artista, y además, de que esa terrible carga petulante, lo que lleva la catapulta apunta con amenaza hacia el gran e idiota interesado, ósea, a quién la consume. The square les da su patada en los huevos al artista y al crítico mientras el puntapié en el culo es para el cinéfilo.

No es una extravagancia que el cine, como arte, no cumpla o satisfaga, pues, mientras al cinéfilo le sobré algo de la película, al crítico le falta ese algo. Lo que pierden o buscan, amigos, no está ahí, si no afuera, es lo que está en su vida, es el arte de la verdad o la realidad, como lo retrata bien Östlund. La ironía de creer que el arte, que hacen los demás para otros, es arte.

Pero no temáis falsos Críticos, aun no irán tras ustedes, al menos hoy no, tampoco los cazaran a ustedes, falsos Artistas que aún no los descubren, pero sabemos que ustedes, falsos, están pudriendo el arte, su importe y valor, al menos desde el siglo pasado lo han estado haciendo y por una sola razón: no lo hacen con honestidad, ni con sinceridad, mucho menos con el corazón. Sus lucros, pues es su trabajo, contaminan y envenenan a su gente. No es exclusiva de los suecos esta ironía que expone The square, también en cualquier sociedad, como la mía, la más próxima; donde con descaró vemos repartir una mierda de cultura como cultura y la más penosa arte como arte. Algunos se la tragan otros no. Pero qué se sepa que no es para tanto, al menos no para mí, pues existen otras personas, críticos y/o artistas, íntegros y/o honestos, que no dependen de un hueso para vivir. Así qué el que no nos importé, no significa que lo ignoremos, pues desde la comodidad de nuestros santuarios, vemos este mal chiste, esa farsa suya, con indulgencia y con gracia, pues, ustedes, malos y negligentes mecenas, se ven ridículos cuando al final de la comedia se aplauden entre ustedes, junto con el vitoreo de sus ridículos secuaces. Bueno y desde acá observamos la mierda con la que se han ensuciado sus manos; la mierda con la que salpican a su alrededor, a los suyos y a todos los que se les acercan. Con esa peste serán recordados siempre. No los culpamos, respetamos lo jodidos que están.

Así funciona, la opinión, la pretensión, por esa razón es bello el retrato que nos dio Ruben Östlund y eso sin contar la poca fotografía que nos dio esta vez. Y es que para entender y asumir el arte, su crítica y sus exponentes, como tal, hay que hacerlo con higos y agua mineral. También hay que reír y eructar en la oscuridad de la sala de cine antes que los demás se asomen para ver quién eres y descubran tu motivo.

5/5 Estrellas

 

El Conde Filmstrostky.

 

Blade Runner 2049. Denis Villeneuve. El Conde Filmstrostky.

Inició, bostecé, me aburrí y mejor me dormí.

Desperté, de un sueño hermoso, y continuaba la película, lenta y pastosa, también, apestosa, y en la modorra le di otra oportunidad, hasta qué sentí que ciego ya me estaba quedando, entonces pensé, qué algo mejor tenía que hacer con la noche de un sábado, y así, enjundioso y decidido, le hice el amor a mi esposa.

Que buen palo, que mala película. Qué chingue a su madre el guionista.

0/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.