Lágrimas tibias. Cecilia Ávila.

¡No amenaces, vida!

Tengo miedo pero no pretendas secar mis manos. No me hagas polvo. Mi vínculo es fuerte pero a mi corazón le hace falta calor. Lloraré sobre el barro que está duro en mis manos para que se remoje y se disuelva mi temor.

¡Mira!

Ya siento el sol.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Thomas Cole. Una casa el bosque. 1847.

Un sueño con tierra. Cecilia Ávila.

Hagamos una casa tú y yo con piezas de cerámica, unas rotas y otras inconclusas, experimentos en cajas, piezas olvidadas con mucho más polvo encima, objetos hermosos en vitrinas, utensilios básicos como cuencos, ollas y tarros para poder depositar y tomar algo que nos nutra, hagamos nuestro piso pieza por pieza, aunque prefiero la tierra mojada y aplanada por nuestros pies, juntemos tierras y juguemos en el lodo de vez en cuando. Hagamos la casa con nuestro adobe, sellemos nuestro horno de cocina con tierra mojada y pastosa para después abrirlo en nuestra fiesta. Juntemos las manos, así sucias, y esperemos sentir el calor del sol. Quizá lloremos, pero eso hidratará nuestra tierra.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Lane at Alchamps. Paul Gauguin. 1888.

 

La brisa. Cecilia Ávila.

Un hueco húmedo lleno de inquina para flotar en él.

Un soplo fuerte donde te ciega el polvo.

Un sabor de sal en la lengua que escupe la verdad.

Es, en momentos, la sequía de este corazón.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Storm at sea. Iván Konstantínovich Aivazovsky.

 

Un juego de dos. Cecilia Ávila.

Haz aire con tus piernas largas

como un rehilete en nuestra cama.

Nada en mi rojo corazón

en tu lancha llamada apego

y usemos los besos como remos.

Háblame en la noche azulada

con tus gritos desesperados

de una niña extraviada.

No hay otra cosa

que el juego de niños

en las sucias mentes

de un adulto efímero.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Ernst Ludwig Kirchner.

Sra. Concha. Cecilia Ávila.

Caminemos juntas, amiga, que sola y afuera todo me es aburrido.

Volvamos a dormir plácidamente en el silencio que nos dio el hogar.

Mírame de nuevo con esa seguridad de que obtendrás tu pedazo de pan.

Vuelve a darme tu pata para recibir mis caricias.

Escúchame de nuevo y hazme creer que me entiendes.

Brinca de nuevo porque regresé por ti.

Ladra fuertemente al oír que un extraño toca nuestra casa.

Protégeme.

Vuelve conmigo porque saldré de casa…

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Svetlana Tartakovska. Woman in black.