Hable con ella. Pedro Almodóvar. El Conde Filmstrostky.

Volviendo al año 2002 cuando a mi discman se le atrofiaba el anti shock al comenzar Politik de Coldplay, a esos días cuando leía esa revista de crítica cinematográfica (una entrevista a Almodóvar donde se aludía a Fellini, “8 ½”, léase en 8 ½ de Federico Fellini) a esos días de calor sutil donde los niños se asomaban desde sus ventanas a gritar lo que sucedía en el mundial de Corea del Sur/Japón… En ese entonces, al fin, se estrenaba la película “Hable con ella” de Piedrín Almodóvar, en esas salas pobres y abatidas de México; salas apestosas donde no había más de cuatro parejas, esparcidas en sus esquinas para sus lascivos propósitos… y ahí, en medio, yo, solo, sin nada que comer pero con una sonrisa en los labios. La música y la cinta empezaban con un singular estilo y me dejé macerar con sus encantos cinematográficos. Entonces ocurrió algo hermoso; vi por vez primera a Leonor Watling y ahí mismo supe que me gustaban las mujeres, pero hablo de las mujeres que se pueden contemplar mientras tienen los ojos cerrados, para ser preciso y es que esto sólo te lo permite la fotografía, o el cine o en un beso, ya sabéis: abrir los ojos, con disimulo mientras besas a alguien y ver los lindos parpados de cerca, oír y sentir la respiración sobre tus labios… Me enamoré de Almodóvar, de sus chicas y de sus nenes: de sus historias. Dios bendiga a ese marica, no a Almodóvar, sino al puto de Benigno.

5/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrosky.

8 ½ de Federico Fellini. El Conde Filmstrosky.

Advertí la existencia del cine de Federico Fellini gracias a un comentario de Almodóvar por el año de 2002, yo casi tenía los 16 años y empezaba a amar las películas italianas, francesas y españolas. Esa vez leyendo una entrevista que se le hacía a Almodóvar sobre su reciente película Hable con ella, mencionaba de forma vaga y discreta a Fellini, algo sobre cierta influencia en su película… Investigue un poco más enterándome del latente poder cinematográfico que poseía Fellini sobre algunos sobresalientes directores de cine y sentí el deseo de ver su arte, así que me propuse apreciar alguna de sus películas un día de esos. Pero no ocurrió hasta once años después, en el 2013. Se presentó 8 ½, al azar, un día cualquiera, apareció en una página de cine que frecuento y decidí verla esperando algo agradable, desconocía la trama, actores, argumento, etc. Sólo le sabía a Fellini su grandeza contada por otros, la descargué y al finalizar un domingo la vi. Antes de llegar a la mitad de 8 ½  ya lloraba por nostalgia de una Italia que nunca he visto, lloraba con recelo a la vida, lloraba ante lo absurdo, después me limpiaba los ojos, miraba a Marcello Mastroianni y recordaba ser yo en otro tiempo, entonces volvía a llorar, después admiraba y escuchaba, en su vulgar italiano, a Sandra Milo y la amé más que a las otras hermosas mujeres de Fellini, como Anouk Aimée y sus ojos tristes o a Claudia Cardinale con sus lindos labios y esa forma de hacer enterarnos de su bondadoso pecho. Lloraba de felicidad y fumaba mucho. Entendí el delicado e irónico gusto de Almodóvar y Fellini por las mujeres, cosa que no se trata de influencias, sino de placeres. Disfruté de 8 ½ como muchas otras películas me han colmado de felicidad. Estoy orgulloso de ver algo de Fellini en estas edades, más pequeño quizá lo malinterpretaría… pero no, yo amo a Fellini y a su cine, amo a la Italia que él veía y lo que me embriaga de placer es saber que tengo mucho cine del Federico Fellini para el resto de mi vida si me voy con calma.

5/5 Estrellas.

El Conde Filmstrosky.

 

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En los comentarios comparto un link que los llevará a su descarga. (No es de mi propiedad, ni de los chicos sexys de Efebos.)