Vitalicios. Víctor Ávila.

Mi memoria recogía los cantos sueltos sobre la senda del tiempo. El camino lo había descubierto oculto bajo la zarza que sembré cuando era un niño. Ahora me ofrecían festividad de evocación, propina para la indolencia y algo de clemencia. Las alabanzas que fragüé años atrás ceñían el liado pensar y ataviaban al enmarañado cuerpo. Tarareo para la indulgencia y la voz se me quiebra haciendo la grieta en mi pecho: me hallo adentro, a pesar del amor.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Adolph Menzel – “La pared del estudio” (1852, óleo sobre lienzo, 44 x 61 cm, Alte Nationalgalerie, Berlín).