Sing Street. John Carney. El Conde Filmstrostky.

¡Qué añoro de los ochentas!

Qué viaje musical, de composición y alegría. Qué hermosa la vida cuando se escucha algo dentro de ti y afuera de ti.

Sobre todo que felicidad cuando eres un joven inglés y aun no le conoces nada malo a la vida.

Uy, y lo que le falta de actuación le sobra de ricura a Lucy Boynton, pero no importa, de eso se trata este deleite… pero venga, que tampoco se queda atrás Aidan Gilen, eh chicas, meñique meñique.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

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La tumba de las luciérnagas. Isao Takahata. El Conde Filmstrostky.

Era un sábado del verano de 2012, recuerdo que era una noche calurosa y húmeda, mi hija y yo, en ese entonces, compartíamos un cuarto amarillo en la mansión de mis padres. Después de un día de compras habituales con mi hermana y mi madre, descansábamos mi hija y yo, platicábamos sobre qué película veríamos esa ocasión. Está vez buscábamos un buen anime, de preferencia, algo de nuestro bien amado Studio Ghibli, pero de la producción de los 80´s, ya que me había pedido mi hija que quería ver alguna animación de cuando yo era un niño. Entonces le sugerí un clásico del anime llamado La tumba de las luciérnagas, anime que no había visto pero que sabía que era de los finales de los ochentas, también le dije que desconocía la trama, clasificación, etc. Aun así, optamos por verla.

La traumé y me arrepiento, sin embargo, la pasamos genial, juntos y abrazados empatizamos en tristezas. Por Seita y Setsuko llorábamos los dos y nos asistíamos en nuestros lamentos, en ocasiones yo le enjugaba sus lágrimas y ella con su mano tocaba mi pecho, apretaba mi corazón.

Al finalizar La tumba de las luciérnagas, nos sentíamos consternados y conmovidos, mi madre se preocupó al vernos en tales estados y nos sugirió dormir y olvidar. Cosa que nunca hemos hecho.

Por último, recuerdo, que mientras tarareábamos la canción de Seita y Setsuko y nos preparábamos para dormir, mi hija me pidió que jamás le pusiera películas tan tristes como esta, que al menos no en ese momento donde ella era aún una niña. Se lo juré, le dije que hasta los doce comenzaríamos con otros cines, otros animes y otros dramas, que a partir de ese momento tendría más precaución sobre las clasificaciones y tragedias expuestas. Y lo cumplí. No le volví a poner películas lacrimógenas, como llegó a decir Isao Takahata, al menos no como este anime, tan hermoso como devastador: esa delicada historia sobre la guerra y sus consecuencias, sobre su gente floreciendo después o antes de cualquier tragedia. Una gran animación que trajo mucho a las interpretaciones o asuntos bélicos o situaciones adversas.

Ahora, seis años después, mi hija cumple doce años y con eso llegan otras clasificaciones, otras percepciones y otras historias enternecedoras, también llegaran sus manos para que toquen mi corazón y mis abrazos para confortarla cuando la conmuevan los padecimientos de la humanidad, como hoy que despedimos a Isao Takahata que ha muerto.

5/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.