Sing Street. John Carney. El Conde Filmstrostky.

¡Qué añoro de los ochentas!

Qué viaje musical, de composición y alegría. Qué hermosa la vida cuando se escucha algo dentro de ti y afuera de ti.

Sobre todo que felicidad cuando eres un joven inglés y aun no le conoces nada malo a la vida.

Uy, y lo que le falta de actuación le sobra de ricura a Lucy Boynton, pero no importa, de eso se trata este deleite… pero venga, que tampoco se queda atrás Aidan Gilen, eh chicas, meñique meñique.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

Anuncios

Yellow Sky. William A. Wellman. El Conde Filmstrostky.

Galopaban con caballos de verdad, grandes actores, los hombres y los caballos también: esos animales apretaban sus músculos y corrían a su máxima velocidad por el oeste. Esos era caballos, carajo.

Ante un clásico del Oeste, pero también del cine de aventuras, nuestro director, hace una película inusual, donde los héroes son una basura, pero aun así, héroes. Un referente obligado al cine Western que da base a muchas más películas, tanto del director como del género.

Sabemos que Gregory Peck fue un gran actor versátil capaz de dar una esencia a cada personaje que interpretaba, sin embargo, me resulta complicado verlo más allá de mi muy querido Atticus Finch en To Kill a Mockingbird. A la que no conocía era a Anne Baxter, una pimpolluela media desabrida, sin ton, ni son.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

Rufufú: I soliti ignoti. Mario Monicelli. El Conde Filmstrostky.

Aun qué uno no quiera se ríe. ¡Por Dios! Son italianos y ellos saben hacer comedia: La Comedia.

Por cierto, también actúa, la muy bella Claudia Cardinale. Aquella dama de los labios hermoso… de la que escribí aquí cuando hablaba de Fellini .

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

Un hombre llamado Ove. Hannes Holm. El Conde Filmstrostky.

El cine sueco siempre hace reír a mi padre y como que yo también me rio… aunque no sé, si por imitación o por la gracia de este personaje, en el que sin duda, acabará siendo mi futuro mal encarado.

Excelente humor de estos tíos, excelente adaptación. Esto si es comedia.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

Upgrade. Leigh Whannell. El Conde Filmstrostky.

¿Qué se podía esperar del guionista de Saw, Cooties e Insidious, entre otras mugres?

Pues convertirse en un experto del Suspense.

Ah, y que al momento de surfear, en los límites de la ciencia ficción, lo haga de forma agradable. No más, no menos. Y sólo eso.

Este suspense, con sus embarradas de ciencia ficción, se ve mejor desde la dirección de este señor, que al aparecer ya sabe la formula exacta, al menos no de cuando el escribe la historia, sino sólo cuando la dirige.

¿Sabéis que este director, Leigh Whannell, es el actor de Saw I, el fotógrafo? Joder.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

Kill Bill. Vol. 1. Quentin Tarantino. El Conde Filmstrostky.

Es un muy buen título para una película. Además, de las buenas canciones que bailan junto a su trama, el entretenimiento es avalado por la obvia posesión de argumentos agarrados por doquier; como del cine italiano, del western, un tanto del francés y bastante del japonés y chino…

¡Qué decir de sus personajes creados con gran devoción; con el detalle que pule para su objetivo estético…!

¡Qué decir de cada gracioso dialogo entre cada escena que cuidó muy bien este director!

Bueno, si algo hay de curioso en este film, es su violencia innecesaria pero de gran atractivo visual ya que determina la firma de Tarantino en conjunto con sus historias apasionadas.

¡Qué atractivas secuencias! Y que bonitos ojos tiene Uma.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrosky.

Loveless. Andrey Zvyagintsev. El Conde Filmstrostky.

No lloré, no era necesario, para eso estaban esos personajes afectivos, sombríos y de cierta forma absurdos. Lágrimas, gotas sucias y frías se veían en la pantalla. Harto de ese convivio de penas, me sobraba el hastío y me empachaba pronto. Tampoco me sentía muy bien del estómago: un tequila, una cerveza y dos copas de tinto, a la hora del queso y de la carne asada, me calaban como un metal en el esófago. Mi papada regurgitaba y en gutural sonido repetía la palabra loveless, loveless… Un eructo y en definitivo, no era tan shiraz y del bobal lo ignoraba, así que castigado, debajo de la butaca, permaneció ese tinto, ya no quería beber de esas mieles. Entonces se asomó, desde la bolsa de mi esposa, el agua mineral. La hurté. Las sales me hacían sonreír y mi lengua vibraba con la música, con el sonido de un piano con el que iniciaba esta bella película. Esto es un drama, un gran ejemplo, con grandeza en sus diálogos, sólo eso.

Ya lo habíamos visto, con Leviathan, allá por el 2015. ¿Recuerdas? Le preguntaba a la chica de un lado. Lo recordaba y me sonreía con los chocolates de menta en su boca. Le beso y la azúcar me empalaga, me despierta y grito dentro de mi cabeza ¡Qué chulada de películas hace el tal Zvyagintsev! ¡Ay qué buen pedorro tiene la mamá del niño! Algo, dentro de mí, afirma lo que digo.

Qué triste que se acabara la película justo cuando mis amigos ancianos apenas conciliaban la siesta en el sopor de la sala, en esta sala, la más pequeña de este cine: la mugrosa sala donde me gusta sentarme en la fila E.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.