Mirando al cielo. Ivania Malacara.

Observando una estrella brillar

recuerdo tu mirar,

tu sonrisa difuminada

al verme pasear,

me contengo para no llorar;

 

Te extraño en el invierno que he inventado,

este amor verdadero que convierto en un péndulo

cuando atraviesa la mirada del ego.

Aparece la ilusión de que a otra puedas amar;

 

Las paredes moradas de mi habitación

se vuelven más oscuras,

con tu aroma en cada rincón

mis ojos intentan no buscarte

para que la tortura no sea más grande;

 

Al menos mi gato acepta la derrota

te espera en la puerta cuando escucha un coche rodar,

mientras yo presumo de fortaleza.

No es necesidad es necedad;

 

Las flores no se quieren marchitar,

me encantan las amarillas, las blancas y las rosas

pero el orgullo se me va haciendo grande

y aunque quiero creer en las estrellas que observo

sé que murieron hace tiempo.

 

Ivania Malacara.

* Richard Savoie.

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Diálogos omitidos. “Yo”. Víctor Ávila.

El trasporte urbano se detiene ante mí y su chofer me sonríe bajo su ridículo bigote. Le doy el dinero y con su mano roza mi piel: siento los vellos de sus dedos cuando me da el sobrante. Gracias, le digo, gracias, me dice.

Las personas me observan con discreción, ya me conocen, soy el mismo de todos los días, el mismo a la misma hora ¡Saben que soy el hombre que habla a solas cuando nadie más quiere platicar!

¡Buenas días! les grito a los pasajeros, ellos me ignoran. Camino y busco un lugar. Hay rostros que me evitan. Tomo el asiento a lado de una señora con el cabello encrespado, la piel morena y las manos regordetas, le sonrío y me tuerce sus tristes ojos. No quiere hablar, trae bufanda rosa y un rictus que me espanta.

Aplaudo dos veces antes de abrir el libro y un niño me mira con ojos curiosos. Ve mis ojos, yo sé que tengo unos lindos ojos, su forma almendrada habla por sí sola; dicen lo que pienso… o quizá sea mi mirada la que dice mucho. Mirada penetrante. Arqueo mis cejas y saludo al niño que desaparece entre los senos de su joven madre.

Traigo “La sonata a Kreutzer” de Tolstói y vuelvo a aplaudir.

Leo y por encima del libro, con los ojos entrecerrados, veo a los pasajeros que van acompañados, a aquellos que pueden platicar, reír y mirarse a los ojos. Los observo y aprendo.

Los imito. Rio a carcajadas y la señora de lado se levanta, se va y se sienta en otro lugar, se aconseja con alguien más; recelan y disimulan. Trueno mis dedos tres veces y cierro los ojos. Silbo la sonata, de-a-para Kreutzer, de Beethoven.

Otro día, quizá mañana, suba alguien con quien pueda dialogar y ya les contaré.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

*Amedeo Modigliani… unos dicen que se trata del pintor Chaim Soutine. Ojalá.

Genealogía. Cecilia Ávila.

Mujeres de sangre eternas

Amor perdido y borroso

Orgullo o dignidad

Seremos pronunciadas

Como lo más viejo de una historia genealógica

Confórtate

También la sangre se seca

Como las ramas de nuestro árbol.

 

Cecilia Ávila Velázquez

* BL King’s 395, Genealogical Chronicle of the Kings of England London, c. 1511, with additions before 1553.

Con la multitud enfurecida. Víctor Ávila.

Cuando acaricias mis besos

me gusta alejarme con la multitud furiosa

para dejarte sola, y solitaria,

puedas garabatear debajo de la cama

donde mi gato ha seguido el rastro de tu tinta

y se ha manchado la nariz

no de tinta: de sangre, sangre de tu vagina

gato en celo, he sentido celos

ahora está contigo, ronroneando, escondidos

y yo, con la multitud enfurecida.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Sandro Botticelli. La historia de Nastagio degli Onesti III.

La jaula de terciopelo. Melina Aldana.

Construí un refugio aterciopelado de soledad ante previo ataque tiránico sin razón proveniente de los que se creen leerme como la palma de su mano. Hoy mi conciencia está limpia. Se te ha ocurrido que últimamente hay más días malos que buenos, y sabes que hay luchas que pelear y otras que no, intangibles enemigos a los que no puedes ni tocar. Conforta ver la vida transparente real, visceral, viva… saber que el tiempo da treguas de paz y que los ciclos siempre cierran, saber que la tristeza y los fracasos vienen de visita dejando semillas que alimentarán a otros de ellos. Por hoy solo los abrazos de mi abuela podrán darme algo de paz.

 

Melina Alejandra González Aldana

* Boy with Bird, Peter Paul Rubens. 1616

Mejor callar. Anónimo.

¿En qué momento uno aprende a pensar antes de hablar…? Sí todo ser humano se distingue de los demás seres vivos por su razonamiento ¿Por qué muchas de las veces no pensamos que lo que decimos no es correcto…? Será que somos más instintivos que los mismos animales. ¿Cómo saber en qué momento quedarse callado para evitar herir o cometer un error al hablar…? ¿Se habla de más o simplemente no razonamos? Quisiera ser más razonable y menos impulsiva. Ahora entiendo eso de “es mejor callar” cuando un mal sentimiento ciega nuestra razón.

 

Anónimo.

* Sunset on Mount Diablo, 1877. William Keith.