Madera que fui. Cecilia Ávila.

Me gustaría saber qué tipo de madera fui.

Me gustaría saber qué tipo de ave posó en mí.

Qué tipo de cantos oí.

Qué bestialidades de la fauna salvaje

pude haber visto.

Me gustaría saber con qué lluvias fui feliz

y con cuales casi me derrumbo.

Me gustaría saber cuánto tiempo duré firme y fuerte.

Qué tipo de madera fui y si me convertí sólo en aserrín.

Cecilia Ávila Velázquez.

*Henri Julien Félix Rousseau.

La noche que el velador perdió sus lágrimas

El velador no duerme. Tiene que velar por el rancho, no es problema para él; ya ha acostumbrado a su cuerpo a dormir en el día y trabajar en la noche. Ahora, después de su primera comida, que él veía como un desayuno a las diez de la noche, empieza su recorrido.

Una vaca lo mira, la vaca llora. “¿Cómo podría ser que un animal llorara? No eran lágrimas; es sólo agua que sale de sus ojos”. Una mosca se posa en el ojo de la vaca, la vaca pestañea y la mosca vuela parándose en la frente del velador, él la siente caminar, ella baja a su ojo alcanzando a tocarlo, la espanta con la mano, luego se soba. Al frotarse continuamente le comienza a llorar el ojo, se queja de un ardor ligero pero que se vuelve más agudo, él trata de recordar si tenía la mano llena…

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