Qué somos. Rodrigo Pérez.

¿Qué somos las personas? ¿máquinas-herramientas?

¿Entes luminosos?

Quizá solo somos

amarres musculares y nerviosos

¿Qué terrible injuria cometimos los humanos para vivir atormentados de razón y de sentido?

¿Qué somos los humanos? despojos antiguos cargados de temores y experiencias que transitan un presente entre la angustiosa condena de sentir o no sentir.

 

¿Qué somos los humanos?

¿Contenedores de dolores y tristezas enormes cúmulos de abandonos,

decisiones y  certezas?

libros abiertos

repletos de códigos ancestrales

o apenas manchados por la tinta

de uno que otro fracaso personal

 

¿Deidades creadoras de conceptos, envalentonadas ideas, guías de un destino que probablemente es ajeno?

O simplemente sobrevalorados seres obedientes de rutinas muy marcadas.

 

Manipuladores de la información

manipuladores del placer

manipuladores del sufrimiento

prestidigitadores emocionales.

 

¿Qué somos los humanos?

La panacea de la vida y la existencia o una plaga incomoda que devora a quien se le aparece en frente.

 

Rodrigo Pérez.

* Jan Steen. 1650.

Cecilia II. Pablo Jara.

Es lo que celebro, a ti, tú que atiendes al llamado de tu naturaleza como mujer y a la sororidad con la que te arriesgas a caminar, piensas que si todos ganan tú ganas, no te gusta la línea recta, para ti vivir es torcerla, así marcas tu destino, así creas tu propio dios, ese dios al que le rezo y le canto mientras cierras los ojos, cuando la vigilia te ha alcanzado te susurro un te amo casi inaudible. Es mi eterna plegaria, Que no dejes de nacer. Amen.

 

Pablo Jara.

* Volavérunt. F. Goya. 1799.

No tengo nada que decir y lo digo. Pablo Jara.

Eso que hablas y no es cierto no se llama mentira, es simple autoengaño, una puesta en escena sin espectadores, un boxeador que no golpea, y ¿a quién le puede interesar esa farsa? si nuestras vidas son iguales, caminando hacia el mismo final, cuando el rencor se disipe mi escritura podrá desaparecer, por ahora de ello se nutre.

Pero cuando la rueda gire otra vez ese sentimiento no será más que un recuerdo, un impulso, y tú, ¿seguirás en el autoengaño?

 

Pablo Jara.

* Edward Hopper. Two Comedians. 1966

KATORGA. Pablo Jara.

La razón no me ha llevado a nada, al contrario, se ha convertido en una cárcel para mí, atrapado en ella, preso y exiliado, haciéndome preguntas para las que aún no tengo respuestas, insomnio, mal sabor de boca, jaquecas, los sabios dicen que eso es la vida, y cuando se acaba, la muerte te lleva igual ignorante, igual sabio, pero mientras que ¿me mato y ya? No soy tan valiente,  al menos no en este momento. Es mejor morir irracionalmente  por una mujer o por mi país.

Morir.

 

Pablo Jara.

* Aleksander Sochaczewski’s.

Los veo con estos ojos. Víctor Ávila.

Saben quién soy yo: soy el hombre moreno, alto y de linda sonrisa que mira con ojos inquietos todo lo que está a su alrededor. Supondrán que sospecho demasiado, pero lo único que hago es observar, entonces la naturaleza de las cosas se refleja ante mí y veo, en cada uno de ustedes, a sus afligidos espíritus amarrados a la pared de la vanidad. No puedo salvarlos, ni siquiera puedo hablarles o acercarme porque me desconocen como perros cegados por el hambre, me quieren morder y yo no quiero ser mordido, entonces, eso me pone indiferente, camino y los olvido pronto, muy rápido cuando algo delicado pasa y distrae mi mirada y mis pensamientos… Pero hoy tengo compasión y voluntad hacia ustedes y les traigo estas palabras, porque que me doy cuenta de su anodina presencia en el universo y ante mis ojos están a salvo pues doy fe de su existencia ante la verdad que nunca quieren detenerse a observar.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Ilustración: Roman mosaic, Zeugma.

De los dichos. Salinas Ulloa Portugal.

De esa agua no he de beber. Dicen que no debemos decir, porque el pez por su boca muere, tal como dice la dicha, cae más pronto un hablador que un cojo, tal como dice el dicho. Somos nuestro propio juez, y el tiempo nuestro verdugo.

 

Salinas Ulloa Portugal.

*Ilustración: Bnf. ¿?

Como Sísifo. Pablo Jara.

Entre otras incomodidades de los mortales, está esa ceguera del alma que hace al hombre no sólo errar, sino amar sus errores. Séneca.

 

Mientras avanza la vida, vamos llevando nuestras propias cargas, algunos de bajada,  y otros, la mayoría, cómo Sísifo, purgando alguna condena, la ignorancia puede ser esa condena, ignorancia capaz de hacer  ver otra vida  con desdén, no sé por qué se nos fue negada la empatía, pero esa luz blanca con las que nos sentimos tocados y originales, es la misma que nos ciega y nos envilece, deforma nuestra visión, incluso nos hace dudar de nuestros sentidos, llevando al extremo nuestras vanidades, vemos guerras con indiferencia, otra vez el desdén, pueriles ante las injusticias. Falsas comodidades hacen que emerja de nuestro interior lo peor de nosotros, ajenos a nuestra supuesta humanidad, obcecados egoístas, sintiéndonos en el paraíso mientras fingimos no oler el azufre, aún con la creencia de nuestra superioridad intelectual, aún en la caverna.

 

Pablo Jara.

*The Battle Of The Argonne 1959. Rene Magritte.