La virtud de los hombres. Pablo Jara.

En los primeros momentos, mientras se guiaba por esa luz, su única luz, todo era esperanzador, pasaron los días, cientos de ellos, y la luz trastorno en agonía, en una carga pesada y con pies fangosos, ya no importa caminar, arrastrarse es lo mejor, el hambre que impulsaba ahora ancla, ahora listo para morir no reconoce su cuerpo, no lo ha visto mucho tiempo, solo esa luz, que lo sostiene y lo condena.

 

Pablo Jara.

* 1885. Vincent Van Gogh.

Flores. Cecilia Ávila.

Qué de flores están llenos los panteones.

Flores que no van en la cabeza,

sólo en las tumbas.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

* Rostislav Felitsyn. On the porch of the hunt. 1855.

Mosferatu. Fernando Escobar.

Venías por mi sangre, y yo, sabía que tenía que matarte. Merodeabas muy excitado todo mi cuerpo, con furia animal necesitabas de mí. ¿A qué te sabrá mi sangre, hijo de puta? Me deshago de la cobija, desnudo te insisto a que vengas y manifiestes tu asquerosa hambre, te espero, te escucho, te siento y cuando comienzas a beber desesperadamente de mí y ¡zaz! Ahí te va el vergazo, pinche zancudo culero.

 

Fernando Escobar.

* Antiguo díptera mosca y mosquito grabado, original francés grabado, Ilustración de 1860.

Busco… Rodrigo Pérez.

Busco

en tus ojos

mi reflejo

observar

enajenado

profundo

cristalino

descubrirme

nadando

tus honduras

asomarme

por tus labios

escuchar

tu rumor

incontenible

de marea

romper las olas

besando

mi franja de costa

flotar

entre el aire

que te llena

te vacía

me vacía

me embelesa

con canciones

encantadas

fecundar

cálido

tus oídos

cerrar

ojos

abrir

alma

abrazar

respirar

tu cadera

acariciar

mi nariz

en tu ombligo

entender

los latidos

de tu mente

de tu alma

tu cuello

de trinchera

en tempestad

alumbrando

como un faro

ése océano

escondido

entre

tus hombros

tus senos

tus brazos

tus manos

Imploro

me toquen

olerte

empaparme

empaparte

romper

tus presas

sobre mí

desbordar

desbordarme

desbordarnos

quiero

presagio

amoroso

qué invite

aviente

al idílico

exilió

de mí.

 

Quiero

te

quiero

nos

quiero

quiere

me

hoy

Siempre

también.

 

Rodrigo Pérez.

* Simon Vouet. The Four seasons (1644-1645).

Ámame. Dr. Las Flores.

Ámame toda la vida,

Y después de la vida

Sigue amándome.

Porque no necesitas razones para hacerlo,

Porque no necesitas razones para dejar de hacerlo.

Simplemente ámame

Aunque mi cuerpo esté podrido

Aunque yo ya no esté contigo

Porque mientras me ames no habrá final.

Simplemente ámame

Aunque el dolor haya venido

Aunque el amor esté prohibido

Y nos lo digan por las calles,

Solamente ámame

Pues si no lo hicieras

Esto no tendría sentido.

 

 

Dr. Las Flores.

* Paul Jaques-Aimé Baudry: The pearl and the wave (1862).

El carpintero. Eduardo Galeano.

Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qué árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.

Él es carpintero desde que hacía sus propios juguetes en la azotea de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo máquinas ni ayudantes. A mano hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana: mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios donde a la ropa le gusta quedarse.

Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos años de trabajo, Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una película tras otra.

­No sabía que eras loco por el cine ­le dice un vecino.

Y Orlando le explica que no, que a él el cine ni le va ni le viene, pero gracias al video puede detener las películas para estudiar los muebles.

 

*Eduardo Galeano (1940-2015) nace en Montevideo Uruguay. Periodista y escritor.

** Jheronimus Bosch The Pedlar (1494-1516).

¿Deseas que te amen? Edgar Allan Poe.

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Solo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor… un sencillo deber.

 

*Edgar Allan Poe (1809-1849) nace en Baltimore. EUA. Escritor, poeta, crítico y periodista.

** Anonymous: A young man offering a pomegranate to a lady (16th century).