Anormal. Salinas Ulloa Portugal.  

Así, de pronto apareciste, de la nada, como efecto de un acto divino, o tal vez  demoniaco, danzabas y te contoneabas frente a mí, lo arrítmico de tus movimientos fijaban peligrosamente en ti mi mirada, sonreíste con aparente sinceridad, te acercaste aludiendo al pasado, ese mi talón de Aquiles, pero actuaste como si no hubiéramos tenido ese pasado, como el infierno está repleto de engaños satanás se hacía presente, confirmando el acto demoniaco; Y así, como llegaste, desapareciste, dejando un dolor terco  en mí,  me guiabas a otro punto en mis sueños, el dolor seguía ahí, ahora alojado en mi barriga, aun así creía que te encontraría en algún rincón de este sueño, el cual se estaba convirtiendo en delirio mientras peleaba a puño limpio, sentí un disparo en el costado izquierdo, una extraña sensación me reveló tu presencia, tú, la causa de todo, me levanté sangrando y me defendí, maté a un hombre, no recuerdo como, sólo me sentí asesino, hombres furiosos sedientos de sangre me asediaban, en la huida te buscaba, oraba por tu aparición, para que alejaras a esa multitud salvaje. En el esplendor del caos me detuve, me encontré tirado en una cama, acostado, no sé si muerto o dormido, al parecer observando desde la vigilia que precede al sueño, seguía buscando el origen del dolor, me tiré a lo más profundo, para encontrarlo, ya el sufrimiento era parte de mí, en lo consciente e inconsciente, las ruinas presentes en mi daban prueba de ello, angustia y desesperación, sólo eso recuerdo, el mal sabor de boca aun lo conservo, rondaste en torno a mi toda la noche, o tal vez algunos minutos, yo sentí el peso de la eternidad en esa larga noche, hay momentos que olvidé por mi instinto de supervivencia, nada racionalmente planeado.

El dolor que seguía sintiendo en el estómago cuando desperté dio fe de tu presencia demoniaca.

 

Salinas Ulloa Portugal.

Imagen: BnF, Français 857, 14th C.

Anuncios

Beber aguas muertas. Víctor Ávila.

Comenzábamos a morir cuando nos levantamos con las ventanas abiertas.

Se escuchaba la sinfonía entrar por la ventana y tus senos cabían en mis manos. El viento bufaba y entorpecía a la orquesta. Rezabas las veces que he sido tuyo, fueron cinco y varias pendientes por concluir.

No veía el café pero podía olerlo en tu cabello mientras tu voz se extinguía poco a poco y en cada beso. Eres una villana cruel e inhumana, el que me hagas el amor me parece sospechoso ahora que siento tu piel dura y triste como de muerta.

Cuando acabó la sinfonía tu jadeo arrebatado me hostigó. Gritó lo que sería tu suspiro tras azotarse las ventanas y en el silencio una breve exhalación tuya se escuchó.

Yo pensaba en sostener el café en mis manos, pues tus pequeños senos, allá, cerca de tu corazón, me las habían helado y ahora no las sentía.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Enrique Simonet. La autopsia, 1890.

** Cuento publicado en el libro “Las raíces de un oasis”. 2018.

Mulholland Dr. David Lynch. El Conde Filmstrostky.

El Conde Filmstrostky se negó a dar su espantosa y feroz opinión sobre lo “mierda” que le pareció Mulholland Drive.

Sin embargo los Editores de Efebos se han tomado la libertad de trascribir lo que ha salido de su propia boca y publicarlo en este espacio, ya que al parecer, también a ellos, les importa otra mierda que los demande un viejo cascarrabias que sufre misofobia.

Editores de Efebos: ¿Has visto algo de David Lynch, Conde?

Conde Filmstrostky: Si, pero como te dije hace unos años, no me gusta hablar mal de las películas, mejor te hablo de las buenas.

E. E.: ¿Cuál de David Lynch te ha parecido buena, Conde?

C. F.: Ninguna, todas son una mierda, quizá se salvan, Eraser head o El hombre elefante, quizá… Tendría que volver a verlas y pensarlo con seriedad, ya luego les mandaré algo.

E. E.: ¿Has visto Mulholland Dr.?

C. F.: Vaya mierda, descabellada, no creo que tenga una justificación esa película más que su drama lésbico, nada más, símbolos baratos y/o surrealismos mal ejecutados… Mira, yo sólo puedo recordar de esa película las tetas de la señorita Naomi Watts y las de su amiguita, unos pechos formidables de verdad… ¿Cómo se llama la mujer del cabello negro?

E. E.: Laura Harring.

C. F.: Pero que lindos ojos y que cabellera… De ella sí debería escribir algo, lo tomaré en cuenta.

1/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.

El oído afinado. Ósip Mandelstam.

El oído afinado dirige la vela sensitiva,

La mirada dilatada se despobla

Y un coro enmudecido de pájaros nocturnos

Atraviesa el silencio.

Yo soy tan pobre como la naturaleza

Y tan simple como el firmamento,

Y mi libertad es tan quimérica

Como el canto de los pájaros nocturnos.

Yo veo al mes inanimado

Y al cielo más muerto que el lienzo;

Y acepto del vacío

¡Su mundo enfermo y extraño!

* Ósip Mandelstam (1891-1938) Nace en Varsovia, Polonia. Poeta.

** Gustav Klimt. The Park. 1910.

Yellow Sky. William A. Wellman. El Conde Filmstrostky.

Galopaban con caballos de verdad, grandes actores, los hombres y los caballos también: esos animales apretaban sus músculos y corrían a su máxima velocidad por el oeste. Esos era caballos, carajo.

Ante un clásico del Oeste, pero también del cine de aventuras, nuestro director, hace una película inusual, donde los héroes son una basura, pero aun así, héroes. Un referente obligado al cine Western que da base a muchas más películas, tanto del director como del género.

Sabemos que Gregory Peck fue un gran actor versátil capaz de dar una esencia a cada personaje que interpretaba, sin embargo, me resulta complicado verlo más allá de mi muy querido Atticus Finch en To Kill a Mockingbird. A la que no conocía era a Anne Baxter, una pimpolluela media desabrida, sin ton, ni son.

3/5 Estrellas.

 

El Conde Filmstrostky.