La razón. Miguel González.

Mi argumento vuela  y choca contra mi interlocutor, que cree tener la razón, él se encuentra enfrente de mi en esta mesa de cristal, piensa que su aseveración es correcta, pero yo sé que la mía es mejor, porque yo siempre tengo la razón, mi moral me hace superior, a final de cuentas mi argumento se basa en lo que mucha gente ha creído por siglos, es la creencia común, es por lo que me levanto cada día para ir a trabajar y es lo que le da sentido a mi vida, nadie puede venir a decirme que estoy equivocado ¿Que mi religión se basa en mentiras?, me rio de sus argumentos, el mundo no puede estar equivocado, así que su argumento es basura, así de fácil, no tengo porque desgastar mis palabras, si sigue fastidiando de la misma forma voy a empezar a ponerme agresivo, a final de cuentas quien es el para joderme, yo soy mayor, él es solo un joven que no sabe nada de la vida. Pasan los minutos, y empieza a ofender a mi credo con más argumentos estúpidos, eso no lo puedo tolerar, me levando de mi silla y empiezo a manotear y a gritar, noto que mi saliva sale de mi boca, cruza la mesa y va a caer en su cara, me da cierta satisfacción esto, pobre iluso, con esto seguro el se va a terminar callando y cediendo ante lo más obvio, y efectivamente, él se quedó callado, con cara de estúpido como lo que es, mi mente solo piensa, el que calla otorga, entonces tomo mis cosas, salgo del comedor, mi salida es triunfal como lo esperaba.

Miguel González.

*Ilustración: STAŃCZYK, Jan Matejko (1838-1893).

Vivaldi, Carpentier y yo. Víctor Ávila.

Alejo Carpentier desde 1974 me adornaba un concierto barroco de Vivaldi de 1733. Acabada la novela fui a oír la ópera que se menciona, se llamaba Motezuma, era un drama de tres actos, la cual, en la novela, el criollo reprobó por falta de veracidad.

En somnoliento parpadeo la pomposa obra musical ya casi terminaba, cuando en el tercer acto, un notorio y popular violín me despertó de un sobresalto, atento me hundí en lo que parecía ser La primavera, justo el primer allegro de las cuatro estaciones, sin embargo, acá en Motezuma era tal el parecido que dudé si seguí en ese drama, y era cierto, seguía ahí, pero en esta ópera era un coro, era el canto de un guerrero el que repetía la famosa armonía. Para que no hubiera duda, volví a escuchar esa parte y lo comprobé, oh vaya, esto me hizo sentir alegre. ¡Entusiasmado la señalé, me reí de su variante, me sentí dichoso de escuchar como Vivaldi se reescribía, se corregía, podría decirse que se plagiaba a sí mismo! Él tenía este canto alegre para sí mismo, el cual siempre volvía a sus obras; era su pequeño retorno, su ritornello que saltaba entre obras y piezas. Que hermosa era la composición.

Les comparto primero el extracto de Motezuma, el tercer acto justo en el coro.

Ahora, la célebre primavera.

Arrebatado, como me imagino que también han de estar ustedes, decidí investigar un poco más, ver qué opinión tenían los amantes de la música ante tal composición, pero, ¡oh desdicha! aquí acaba la ensoñación amigos, aquí es donde el capricho, por querer llegar al fondo de las cosas, corrompe el buen espíritu del hombre que descubre algo y que debió quedarse ahí sin más ni menos. Quedarse con esa dicha, ser alegre y conformarse, pero no, damas y caballeros, no pude quedarme ahí y tuve que indagar.

He aquí lo que encontré, una versión bastante diferente del canto del guerrero:

Aturdido y molesto, como el criollo de la novela ante tal bochorno de que la verdad florezca, busqué porque era tal la diferencia entre la misma composición, siendo la misma obra, y pronto tropecé con esta noticia:

Motezuma se estrenó en Venecia en el Teatro Sant’Angelo, el 14 de noviembre de 1733. A partir de este momento, la ópera se dio por desaparecida. No fue hasta 2002 en que se redescubre la partitura, incompleta, de Motezuma en un archivo berlinés secuestrado por el ejército ruso durante la Segunda Guerra Mundial. Alessandro Ciccolini completó los recitativos faltantes. El 10 de diciembre de 2006 se reestrenó en Heidelberg, Alemania, en el Castillo de Schwetzingen.

(Fuente: http://www.kareol.es/obras/moctezuma/moctezuma.htm).

La primera versión, que yo escuché, es del director Jean Claude Malgoire, del año 1992. La otra versión es del director Alan Curtis, del año 2005. Ambas versiones son variables o invenciones ante la música perdida, quizá podría decirse que son aproximaciones de lo que pudo haber sido una composición de Vivaldi, pero no lo es, no es la escritura de Vivaldi la que se repitió a si misma, por tal razón estos compositores, o arreglistas, se les hizo más fácil discernir sobre ese primer allegro como el canto de victoria de un guerrero. Esto fue una verdadera decepción. Mi alegría y mi sonrisa se desvanecieron al instante.   

Irónicamente, el personaje criollo de Alejo Carpentier que le desacreditó a Antonio Vivaldi el libreto de Motezuma por ridículamente fantástico y falso, se ha vuelto tan empático para mí en toda esta desgracia, que ahora yo siento esa rabia, y aún más, soy yo el que desacredita a Jean Claude Malgoire, y a su orquesta, de que su interpretación fuera tan burlesca, artificiosa y, sobre todo, tan ilusoria que nada más vino a emocionarnos a los que amamos la reescritura, a los que cortejamos con la reinvención y que en mala hora vino a arruinar esos encuentro asombrosos, que casualmente se dan, cada doscientos cincuenta años.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Ilustración: Musicos barrocos florencianos pintados por otro florenciano, eso supongo. Sí alguien sabe el pintor: digalo.

Apuntes sobre un doctorado I. Víctor Ávila.

Apretadas las lecturas, con ganas de que no sean hojas, sino ramas que aguanten el peso de los ojos.

Se sabe bien que los oídos sobran, por ahora, al menos hasta que se ocupen cuando nos veamos los rostros felices de venir, de estar y de hablar.

Los compañeros vienen a dar lo que acariciaron, sus tentativas sobre un entender, y bondadosos, los bebemos, los fumamos, los cantamos y los contradecimos.

Así de simple como afirmar, con la cabeza, lo que sí, o bien, negarlo hasta que se nos sale esa voz que interrumpe otros gritos.

En esas ocasiones se les exige callar el hocico que ladra y aúlla cuando la noche ya está adelantada.

Víctor Hugo Ávila Velázquez

*Ilustración: Rembrandt Harmensz. Van Rijn. Heads of orientals. 1635.

La industria del estrés. Miguel González.

Ahí estoy de nuevo, como cada lunes me levanto esperando que sea una semana mejor que la pasada, veo mi reloj son 4 de la mañana, tengo que apurarme porque el transporte de personal me deja y perdería un día de salario, lo que equivale a estar muy apretado de dinero, me despido de mi esposa e hijos, salgo a la calle oscura de mi municipio y veo que el autobús ya me está esperando, entro a este y veo a mis compañeros, algunos en celular y otros dormidos,  me veo reflejado en ellos, se ve el mismo fastidio en la cara, la mayoría de los que trabajamos para la industria automotriz es por la necesidad de proveer el sustento a la familia de darles una vida mejor, sin embargo la paga no es lo suficiente, y mi vida se me va en la empresa, ya que cuando regreso a mi casa mis hijos están dormidos, sólo mi esposa me espera con la cena, tenemos una pequeña charla y a dormir de nuevo. Ya dentro del autobús elijo un lugar cerca de la ventana para ver la oscuridad y tratar de reponer horas de sueño sin éxito, cuando llego a la ciudad veo la publicidad de los candidatos a gobernador del estado, todos ellos prometen que van a traer inversión extranjera para mejorar las condiciones económicas, sin embargo, no lo veo reflejado en mis bolsillos, mis condiciones siguen siendo precarias, todos los gobernadores anteriores trajeron inversión extranjera, yo mismo trabajo en una empresa extranjera, pero ellos no se dan cuenta lo que tenemos que pasar los trabajadores por las necesidades de la vida, a ellos solo les importa la primera plana de la prensa diciendo la generación de empleos que generaron, cualquier cosa solo para decir que van avanzando, pero no, no se dan cuenta la calidad de los empleos, lo que le pasa a la gente en la planta, el empleo debe dignificar pero en mi empresa no lo siento de esa forma, la producción va a cualquier costo, incluso si los empleados tienen que ser maltratados y tengan que hacerse del baño en sus pantalones, los supervisores son los capataces de la época moderna, atrás de los esclavos en el campo de cultivo, muchos de mis compañeros han llegado a golpes porque no aguantan la presión, los más jóvenes renuncian rápido porque no tienen necesidad para alimentar a una familia, sin embargo cuando estoy en la línea y me veo en una situación donde me humillan, solo pienso en mi familia, tengo que aguantar todo esto por ellos, para mí ya no hay alternativa ¿Pero porque llegué a estar en esta situación? Mi cabeza le da muchas vueltas a eso, tuve que desertar de la preparatoria por mi familia, por necesidad requería más ingresos, entonces empezó mi vida laboral, con lo que hacía en ese momento me mantenía bien, era joven y sin responsabilidades, pero llegó el momento donde forme una familia, ahí es donde tuve que buscar un empleo que nos generara suficiente dinero para mantenernos, tuve que elegir esta empresa, traté de cambiar mi residencia a la ciudad, pero en varias zonas de la ciudad las rentas crecieron a pasos agigantados, en algún momento viví en la ciudad en 2014 y una renta tenía un costo de 2,500.00mxn, sin embargo ahora llegan a costar 6,000MXN, para lo que gano no es viable, a mis hijos los tendría que poner a trabajar para poder sostener los gastos y yo no quiero que mis hijos sufran lo que yo sufrí. Mi pensamiento vuela mientras voy en el autobús, siguen pasando candidatos a gobernador, y sigo sin entender que no vean lo mal que lo pasan los obreros en sus trabajos, el estrés y la ansiedad que generan el no tener una alternativa y estar amarrados a algo que a ellos eligieron por necesidad y no por gusto, muchos al no tener alternativa terminan en suicidio, ¿La industria será la causa de que mi estado sea el más alto en suicidios? Los candidatos a gobernador tendrían que pensar si le están trayendo bienestar y mejor calidad de vida a las personas, o sólo pesar a la población, siempre se escudan en que gracias a esta industria se genera mejor economía, pero no se dan cuenta el daño mental que les hace a las personas a largo plazo y que terminan en suicidio, tampoco nunca pensamos que estas empresas vienen por los recursos favorables en el estado, si llega a escasear el agua ¿Qué va a pasar?, los inversionistas extranjeros van a buscar otro lugar para establecer sus operaciones, y mi estado terminaría en la ruina ¿Tendrán esto en la mente los candidatos a gobernador? Lo más seguro es que no, porque lo único que hacen presumir los resultados al momento, pero son incapaces de ver a largo plazo los posibles problemas.

 A través de la ventana veo el sol salir, ya vamos llegando a la empresa, me llega la angustia y el pesar de tener que lidiar con mi supervisor otro día más, sé que, si exploto y me lío a golpes, mi familia va a tener que pagar los platos rotos, bajo del camión con el estrés y con coraje cierro el puño, sólo me llega la impotencia de no poder cambiar mi situación.

Miguel González.

*Ilustración: pirateada de por ahí.