Hacer algo, hacer nada. Víctor Ávila.

Que de adolescentes, recuerda mi primo,

yo le sugería que el no hacer nada, algo era.

Pues muchas veces al vernos nuestros padres

que nada hacíamos, cuando quizá eso parecía,

nos llegaban sus gritos a maneras de insultos,

incomprendidos nos mirábamos porque eso hacíamos;

hacer nada era algo para nosotros, o al menos,

hacíamos algo, que podría ser todo, menos nada.

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Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Ilustración: Dos sátiros, 1619, Peter Paul Rubens.

Sin título. Pablo Jara.

Ahí está, el abismo viendo en ti

tanto buscaste, hurgaste hasta sangrar

y ahora que por fin te encuentras te evades,

no sabes qué hacer con los días que restan

solo observas.

Cada que levantas la vista sientes el absurdo,

lo vives en ese eterno atardecer, los colores en la vida

se van reuniendo, mezclándose hasta llegar al negro

al abismo viviendo en ti.

Pablo Jara.

*Ilustración: Prometeo. José Clemente Orozco.

Árbol. Miguel González.

Y yo estaba ahí, en el lugar donde pasé mi infancia, y te vi, justo donde te había dejado, ya no eras el mismo, habías cambiado tu forma, las ramas por donde me colgaba habían  desaparecido, ya no había vestigios de la casa que había construido sobre ti, todo eso quedó en el pasado, ahora hay un muro tan alto que no te deja ver la luz del sol, estás en la oscuridad, y sin niños a tu alrededor que te den felicidad, dejaste de ser un motivo de alegría para ser un árbol que sobrevive buscando la luz por encima del muro, y yo dejé de ser un niño para ser un hombre lleno de nostalgia.

Miguel González.

*Ilustración: El árbol de Mulberry. Vincent van Gogh.

El hombre en llamas. Pablo Jara.

Este mundo siempre fue, es y será fuego eternamente vivo.

-Heráclito

El tragafuegos debe de comer fuego, incluso si tiene que incendiarse a sí mismo.

-Isaac Asimov

Se debería renacer en el fuego, encontrar la semilla en la ceniza, abrazarse al viento y arrasar con lo creado, atizar el fuego para resurgir, para resucitar, para ser. Observar las llamas sin advertir destrucción, ya que a pesar de ello el fuego es unión, es engendrar el equilibrio en el caos, el choque constante de opuestos, la realidad a la que nos sometemos y entregamos. El yo que creamos.

Pablo Jara.

*Ilustración: El hombre en llamas. José Clemente Orozco.