Espejo. Miguel González.

Y ahí estaba, enfrente de mí, juzgándome con su mirada, esa mirada despiadada. Llegó después de mucho tiempo, ese monstruo de complexión robusta de ojos pequeños amarillentos y boca grande, brillando en la oscuridad y esbozando una sonrisa. Veo sus ojos amenazadores buscando mi debilidad, mis inseguridades, quiere tomar mi miedo y embestirme, sin embargo, lo conozco bien, no me odia, trata de buscar refugio sin éxito, trata de refutar mis pensamientos, los cuales he afilado por tanto tiempo para poder llegar a hacerle frente. Sin embargo, seguimos viéndonos fijamente en este cuarto iluminado por la luna, sin decir nada, yo siento el miedo de veces anteriores en las que me ha dominado y castigado, pero aquí estamos viendo lo patéticos que somos, después de tiempo y no haber logrado castigarme al final se retira, me quedo mirando fijamente mi reflejo al espejo donde se encontraba.

Miguel González.

*Imagen: El falso espejo. Rene Magritte.

Papel y pecado. Cecilia Ávila.

Cartas atadas por las llamas

aquellas que pensaste que no resurgirían

pero el fuego alumbra la más oscura noche.

No eran sólo cartas ¿te diste cuenta?

no suspires porque el fuego cambia.

No puedo escribir

sin pecado alguno

y el pecado quema.

Cecilia Ávila Velázquez

*Pintura: Le grand siecle. Cesar Moro. 1935.