Uso de cactáceas. Víctor Ávila.

Las aves dentro de mi casa me preguntan ¿Te gusta mi plumaje, Víctor? Claro que sí, me encanta, les contesto y me marcho con una sonrisa bien fingida. Ante el espejo me miro la piel ¿qué soy, putamadre? me pregunto, frunzo el ceño y me doy la espalda, a escondidas de mí muestro mi peor mueca y se me arruga todo el rostro, entonces me muerdo los labios y siento como me pica algo en la sangre, dentro de mi algo hierve ¡Tengo que vaciarme, háganse a un lado, idiotas! digo y nada ni nadie se aparta, todo lo que no veo me estorba hasta a llegar a mi desagüe… Rabioso me espino con el cactus más viejo de todos porque ese no me juzga, me conoce desde hace diez años… Ahora sí, todo está mucho mejor, respiro y cavilo.

Más tarde me asomo por la ventana y tengo la dicha de que un árbol engreído me esconda a la ciudad.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

*Paisaje con cactus. Diego Rivera. 1931.

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