El hombre el lobo del hombre. Pablo Jara.

Hombre, después de un tiempo te disculparas, ahora vuelves a las mismas esquinas del tiempo, obsesionado con él, y a que vuelves, simple melancolía o sólo ver todo lo que fue y ahora no queda nada ya, tan solo la experiencia que da el tiempo y aun así añorando los días muertos, afianzado a ideas muertas ya, pisoteadas por el ahora, el siglo se abre camino a machetazos y tú tirado en las mismas esquinas como un perro que se echa a morir, como un anciano con demencia, la ternura de tu ingenuidad hace que no sepa sí reír o llorar, y recuerda que no te lo recrimino, pero flotar sobre aguas conocidas puede caer en la cobardía, pasar así a la historia, en libros que nadie comprara,  cuando en verdad me sereno, respiro profundo y no te culpo por creer tener alguna superioridad, si lo único que te inspira es lo tangible, lo que no ves no existe para ti,  esa superioridad te deshumaniza, incapaz de mostrar algo como esto, incapaz de ponerte al descubierto y así sostienes esa supuesta ventaja, deberías de pensar en tu propia muerte tal vez ahí puedas encontrar alguna superioridad .

 

Pablo Jara

* Human Mortality.

Fotografía impresa. Dr. Las Flores.

Acaba de abordar un hombre de mediana edad, se acomoda en el siguiente asiento, justo al alcance de mi vista, noto que en sus manos posee un objeto que procura cuál tesoro. Alcanzo a divisar que envuelto en una bolsa de plástico, casi transparente, se encuentra una fotografía impresa de una mujer atractiva, en la cual, se aprecia un fondo que parece ser de algún desfile de premios a la música internacional.

El hombre acomoda la bolsa con sus dedos con sutil ansiedad, de manera que la imagen sea lo más clara posible sin sacar de ese cofre el tesoro.

La contempla por unos segundos, y luego levanta su cara para observar que sucede en el mundo, inclina su cabeza una vez más para saborear con los ojos a su quien sabe que sea para él; su musa tal vez, tal vez su fantasía, tal vez sea su amante en noches solitarias: noches aisladas de todo lo que no sea la imagen que da esa fotografía impresa en un centro comercial.

Porque sólo los enfermos mentales amamos a esas fantasías que inspiran a dibujar, en una canción, sus labios humedecidos.

Con una fotografía impresa, no sólo dentro de una bolsa de plástico casi transparente, sino impresa en la mente.

 

Dr. Las Flores

*Subway Tokyo poster. 1927.

No tengo nada que decir y lo digo. Pablo Jara.

Eso que hablas y no es cierto no se llama mentira, es simple autoengaño, una puesta en escena sin espectadores, un boxeador que no golpea, y ¿a quién le puede interesar esa farsa? si nuestras vidas son iguales, caminando hacia el mismo final, cuando el rencor se disipe mi escritura podrá desaparecer, por ahora de ello se nutre.

Pero cuando la rueda gire otra vez ese sentimiento no será más que un recuerdo, un impulso, y tú, ¿seguirás en el autoengaño?

 

Pablo Jara.

* Edward Hopper. Two Comedians. 1966