Mueren en el tiempo. Emilio Cabral.

Ya no recuerdo la última vez que te dije que te amaba, lo dije cuando ya no era necesario, cuando nuestro amor ya se había acabado y las lágrimas no dejaban ver el paisaje, supongo que por eso no lo recuerdo, sólo me llega un sabor agridulce a la boca, como si a sabiendas de que era el final aún te lo dije, no recuerdo tu rostro, ni tu sonrisa, olvido si tu cabello era suave, el color de tus ojos, creo que también olvide nuestro primer beso, ya pocos recuerdos quedan, como la primera vez que te vi y me enamoré, recuerdo tu voz inconfundible y la risa horrible que tanto odias, recuerdo como te enojabas cuando me reía, también nuestro primer abrazo y la fuerza de tus brazos alrededor de mi cuerpo, la primera vez que te vi llorar y fue de alegría, los suspiros que dabas cuando estabas enojada y la forma en que fruncías el ceño cuando alguien te molestaba, tal vez ya no recuerde muchas cosas, pero recuerdo las cosas que me enamoraban, el tiempo quizá lo termine de borrar, pero no olvidaré que algún día te amé, porque los recuerdos viven en la mente y mueren en el tiempo, pero el amor vive en el corazón y muere con el alma.

 

Emilio Cabral.

*Michele Durazzi. Fotografía.

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A Serbian film. Srđan Spasojević. Melina Aldana.

La pornografía como ficción o realidad

Era 31 de Diciembre y tenía un par de horas disponibles para antes de la cena de año nuevo y he de confesar que ver esta película me produjo constantes náuseas y un curioso revoltijo de estómago durante la cena y varios días después.

Si queremos encasillar el género de este film entraría en el top de las 10 películas más horrorosas de la historia.

Particularmente si lo creo. Esta historia es bastante horrorosa y perturbadora difícil de superar, a mí me tomó un par de años. ¿Será posible que pueda existir esto que veo? pensaba mientras veía la película y de pronto me sumergí en abismo de desasosiego – claro que si-. En esta película no hay fotografía, ni guion, ni nada extraordinario, pero si hay un tema y un contexto importante.

A Serbia film nos habla de la industria de la pornografía en orden ascendente,  poco a poco va subiendo de tono, nos muestra  explícitamente el sexo, la pedofilia, la zoofilia y mucho más, nos hace nadar en las aguas más pesadas, oscuras y profundas de este mundo. Como espectador, yo deseaba que la película ya terminara, me sentía tal cual  en una montaña rusa, al final todo resultó ser una matrioska.

Este film es un ensayo de cuan poderoso puede ser el morbo, lo puedo reconocer por mí misma ya que terminé de ver la película. Es peligroso cuando la humanidad se abandona a sus más bajos instintos, es letal,  es una arma, lo hemos visto en el transcurso de la historia,  siempre serán más desfavorecidos, los inocentes y esto verdaderamente desalentador. Yo no puedo alegar si ver pornografía es algo bueno o malo, pero algo que creo es fundamental, para la función social, es actuar sin dañar la integridad de otro ser humano.

 

Melina Alejandra González Aldana.

Derraman vino sobre el altar. Víctor Ávila.

El cielo se nos ha atestado de palabras

de género miedoso, forzado y mordido,

de paladares que embrutecen a los dogmas,

celan y sepultan a los grandes ausentes:

Dioses de pieles sobrias, o lisas o verdes.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Pieter Brueghel el Joven. L’Adulatore, 1592 ca., olio su tavola circolare.

Julieta. Pedro Almodóvar. Melina Aldana.

Azul con rojo por separado y fusionado, pasión y vida, situaciones direccionadas y también enredadas, saltos en el tiempo…  Es lo que nos trasmite la última  película  de Almodóvar “Julieta” es grande o se podría decir enorme como la mayoría de su filmografía.  Almodóvar siempre nos  muestra la crianza dentro de un matriarcado, conoce muy bien a las mujeres y desde su ojo masculino nos muestra una realidad transparente y a veces cruda, como estar ante varios caminos y tomar el que conduzca al cielo o al infierno.

Almodóvar tiene escuela de Fellini, sin embargo maneja tientes muy propios, el erotismo es uno de ellos, lo maneja  sutil y dosificado, también su fotografía es hermosa, siempre en contrastes llenos de colores vivos.

En el cine es difícil mostrar el lado más fatalista del destino sin sentirse timado, Almodóvar lo logra, es apasionado y nos entrega todo con sus personajes.

“Julieta” pudiera ser un film amargo ya que nos haría vagar por las profundidades de nuestros sentimientos,  sin embargo de vez en cuando esta podría ser la cura a varios de nuestros males.

Melina Alejandra González Aldana

 

Cuando las hormigas se llevaron a mi hija. Víctor Ávila.

A David Ávila Robles

 

En todo caso que tuviera mis anteojos ayer en la noche, dudaría de haberlas visto, pues eran más chicas que las hormigas normales y de cualquier forma fue mientras dormíamos solas, sí, solas las dos, ya que mi esposo el herrero Q. nos dejó por una pequeña mujercita del pueblo vecino, pero así es, a mi hija se la llevaron las hormigas ayer por la noche.

Mi hija tiene sólo diecisiete años de edad, es tan sólo una niña, la niña de nuestro corazón, bueno, más bien del mío, porque el corazón de mi esposo, el herrero Q. pertenece ahora a una pequeña mujercita del pueblo vecino, sé que no me extraña pero yo imploro una alegría en su vida, una oración doy para su propia salud, es un buen hombre, pero claro, mi hija, siempre le gustó esta casa, no es por presumir pero mi esposo la diseñó y… ¿qué? Ah, mi hija se la llevaron, y sí por mí fuera, ella ya estuviera aquí otra vez, pero mi cuerpo no da por levantarse, andar y buscarla.

Todo, creo yo, se pierde ahora completamente, hablo y nadie me responde, ya murmuran las hormigas en voz alta, y discuten sobre qué azúcar llevarse de esta mesa en la que estoy sentada desde hace tres días, inmóvil me amanece y me anochece, estoy muy vieja para moverme y espantarlas pero, de cierta forma, me gusta recibir visitas o también puede ser que vengan a recoger la comida que le hice a mi hija, se la lleven en un altar lleno de tierra y otros pastos, y viva como una gran hormiga reina.

¿Qué querrá de mi hija el señor hormiga? Es el momento para preguntárselo.

– Disculpe señor hormiga ¿Por qué se llevó a mi hija?

– ¿Su hija? – cuestionó la hormiga soltando la especia que llevaba en la mandíbula.

– Sí, mi hija, yo sé que ustedes se la llevaron y aún no logro saber por qué.

– Perdone señora, pero yo no he visto a su hija de un tiempo para acá, y de hecho, tengo viviendo mucho en su casa.

– No la ha visto y ¿se acuerda de ella?

– Sí me acuerdo, pero yo era casi del tamaño de una termita.

– Claro, y ¿también se acuerda de mi esposo? Es que me abandonó.

– No, de él no, pero a mí me preocuparía más mi hija que un señor que me abandona.

– Sí creo que tiene razón, pero ¿podría preguntarle a sus compañeras hormigas si han visto a mi esposo? ¡Quiero decir a mi hija!

– No, no lo creo, porque para empezar las hormigas no hablamos y creo que usted está perdiendo la cordura señora, mejor me retiro y suerte con su esposo… perdón con su hija-. Dijo la hormiga.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Cuento publicado en el libro: Retratos en marco de piedra en el 2010.

** Mother With Her Young Daughter. Gustave-Leonard de Jonghe (Belgian, 1829 – 1893).

El instante. Jorge Luis Borges

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

***

* Jorge Luis Borges (1899-1986) Nace en Buenos Aires, Argentina. Lector y cuentista, ensayista y poeta.

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*** John Everett Millais – “El valle del descanso” (1858-1859, óleo sobre lienzo, 102 x 172 cm, Tate Britain, Londres).