Perro que ladra. Pablo Jara.

No te enojes porque el perro ladra, enójate por lo imbécil que puedes llegar a ser, a veces experto en el engaño, así que no puedes enojarte porque el perro ladre, el conserva algo más bello que tú, ese instinto puro, animal, tu nunca llegarás a eso con tantas palabras tras de ti.

 

Pablo Jara.

*Sciopod eating strawberries [Paris, Mazarine, MS. 3878].

Árbol del desierto. Melina Aldana.

Llegamos a un nuevo Abril

primavera de resurgimiento.

Cuando bien se vive, deja de sonar el segundero

y el tiempo se germina en tus raíces de hombre del desierto.

Gracias por ser ese árbol que calma mi sed

ese que ninguna calamidad destruye

ese que echó raíces en mi oasis perfecto

ese que con su sombra cobija esos dos brotes que salieron de mí.

Elegí no ser planta que florece una vez al año

elegí ser ese cactus que enraízas a tu lado derecho.

 

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Jean Nicolas Laugier (1785, 1875). Daphnis et Chloé 1817

De kacsynski a Pascal. Pablo Jara

Observando gente subir y bajar por escaleras eléctricas me recordó  algo escrito  por Bukowski “En algún momento el hombre nacerá sin piernas, andará sobre el culo”, puede que sea verdad, el hombre cada vez hace menos, y eso que a ese viejo ya no le tocó ver este siglo, sin duda no le hubiera gustado lo que se ve por todos lados, avaricia, vanidad, hombres y mujeres huyendo de sí  mismos, rehusándose a buscar en ellos mismos, llevados por el tiempo, muriendo sin esfuerzo, menos salvajes más primitivos, su religión es la tecnología, el soma de un mundo feliz, la misma que llevará al carajo todo, adoradores de lo irreal, ya lo dijo aquel genio terrorista que mantenía una enemistad con la tecnología someterá a los seres humanos a grandes indignidades, conducirá a un colapso social. No soy tan radical como él como para enviar bombas por correspondencia, pero no creo que esté tan alejado de lo que pasa ahora en estos momentos, cada vez menos humanos, sometidos y alienados, hombres en reposo, y nada resulta tan insoportable al hombre como hallarse en reposo absoluto, sin pasiones, sin tareas, sin diversiones, entonces siente su nada, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío. Y del fondo de su alma surgirá imparable el tedio, la negrura, la tristeza, la desesperación.

Pablo Jara.

* Dog-headed men doing business in Sri Lanka [BnF, Fr. 2810]

El dejillo de un capricho. Víctor Ávila.

El dejillo de un capricho

Recorrías mis alrededores, casi levitando, para que fijara mis ávidos ojos en tu cuerpo.

Ahora lo deseo, con su fragancia y su sonrisa.

Lo imagino cálido para mí, tierno, rosa y ligero.

Pretendo, sin suavidad, tocar tus senos y quitarte la blusa, probarlos y oler el aroma que siempre dejas cuando te vas.

Besarte y sentir tu lengua, tibia y mojada.

Agarrar tus nalgas y acercarte hacia a mí, a que me sientas.

Oler hondo el cabello que nace en tu nuca.

Usurpar tu cintura y apretarte más a mí, a mi pene. Único tu cuerpo lo beso y pruebo tu vagina, ensayo en su piel y el sabor tan esperado me culpa, el mismo gusto que tejía en mi paladar cuando rozaba mi lengua al decir tu nombre.

Te arqueas al sentir mi lengua y mis labios labrar entre tus piernas.

Más fácil es llevarte al deseo de que entre en ti, pero aún no lo permito; te vuelco para escarbar en tu espalda mis nombres idos y el bailar de tus glúteos son suplicas para mis manos, los sujeto y los muerdo, los alzo y recorro tu dorso con mi boca.

Acerco mi pene y siento tanta húmedad que vuelven mis labios a preferir tu miel.

Los orgasmos germinan en la habitación. Brotan parpadeantes.

Mojas con tus labios mi pene, me miras como nunca y tu lengua lo recorre hasta que no toleras más ese rumor en tu vagina.

Te levantas para meterme dentro de tu piel.

El vago calor de tu vagina me envuelve sintiendo ese roce de simple placer.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez

* Louise Bourgeois, Untitled, from the series ‘Insomnia Drawings’ – 2004

Escondida en tu sombra. Emilio Cabral.

Veo al cielo y sólo veo un montón de estrellas, observando a lo lejos la infinidad del universo rodeados de nada, coronando la noche escondida entre las nubes a la luna, tan blanca y brillante, recordándome a ti cada noche, algunos días escondida tras su propia sombra, pero con el conocimiento de que sigue ahí, sin poder desaparecer, otros días opacando con su belleza la naturaleza, haciendo especiales las noches en tu lejanía, recordándome que soy un humano, sintiendo la distancia y la impotencia de acercarme a ti, haciendo un pequeño salto de un “te extraño”, a sabiendas que nunca te voy a alcanzar, lo hago una y otra vez, con la esperanza de que algún día detengas ese ciclo tan intermitente y te pares un segundo para poderte admirar, acercándome a ti cada segundo, hasta poder estar contigo de nuevo, sonará imposible y hasta loco, pero no es tanto cuando lo comparas con nuestro amor.

 

Emilio Cabral.

* Vieille et jeune femme 1960 Pablo Picasso.

Mordidita al corazón. Víctor Ávila.

Tuve una mordidita al corazón. Sudé y tú estabas lejos; inflando amores que se elevan, que nunca llegarán a tronar. Jamás he visto a uno reventar.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Return of the Prodigal Husband. Valentin Gubarev. 1948.

Hacksaw ridge. Mel Gibson. Víctor Ávila.

Cada diez años, aproximadamente, Mel Gibson la hace de director perspicaz. En 1996 con Braveheart, en 2006 con Apocalypto y ahora en el 2016 con Hacksaw ridge (No me he olvidado de la Pasión de Cristo en 2004, sólo la ignoré para darles una estadística impresionante).

Hacksaw ridge, es un film bastante entretenido, conmovedor y descriptivo (a su manera, claro, ya sabrán los seguidores de Mel a lo que me refiero). Hablo de esa anunciada violencia tan particular y carismática que tiene para narrar lo bélico y/o dramático. Entonces optamos por desayunar sólo un par de huevos revueltos y un café, muy caliente, mientras comenzaba la película de manera sensacionalista. Tan realista como siempre en su fotografía, siendo ya una característica atractiva de sus películas, sin olvidar la pasión por el melodrama humano, el entretenimiento fue tan estridente que tuve que gritarles a los soldados que fingían estar en la batalla de Okinawa. Adentrado en la trama respiraba para recuperar la calma.

Desafortunadamente no todo lo que brilla es oro, las actuaciones son de un nivel-comedia-romántica, tipo como las que hace el propio Mel Gibson como actor (What Women Want, 2000). Andrew Garfield, Teresa Palmer, Vince Vaughn (con este último no podíamos evitar reírnos con cualquier diálogo que expusiera) y entre otros, incluyendo a Hugo Weaving, fueron terribles actores al dejar a un lado el drama con el que trataban o representaban.

Quizá, también, exista una extravagancia sobre el tema narrado, o lo que se quiere ilustrar a manera de moraleja, qué sería la no violencia, el que grita a los cuatro vientos el personaje principal de no matar a nadie, pero es Gibson y lo muestra como el sólo sabe, feroz como sólo puede ser la guerra. Una paradoja dirían unos, yo no, creo que sólo es circunstancial.

Un film que busca entretener y que lo consigue. Nada más, nada menos.

(Se oye música de comedia-romántica de los noventas y entran los créditos).

*** asteriscos.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.