Ludi floreales. Víctor Ávila.

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,

los festivos juegos y la licencia del vulgo,

¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?

¿Acaso habías venido solo para marcharte?

Epigramas. Marco Valerio Marcial.

Volvió a fracasar el plebeyo en el juego floral. Creerse buen participe de la primavera lo devolvió de los cortejos con torpeza y vergüenza a sus aprensivos cabales. El séquito opuesto, entre alabanzas, lo embelesaba por ser el hombre más solitario de la República Romana, el que abandonado por todos, no florecía por las malas cosechas del pasado. Antes, la Monarquía Romana, le había desconocido su origen y en perpetua ruina siempre se encaminaba, la cual, su retoño reía en secreto; la calamidad del desprecio o el creer que al menos era acompañado por una fingida descendencia.

Moriría mucho antes de ver el Imperio, pues la vejez ya rasguñaba ese obsceno andar que era ridiculizado, por el mismo, al meter sus narices donde no debía.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Tooth Puller, 1609 Florence, Italy. Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571 – 1610).

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