Romance del enamorado y la muerte. Anónimo.

Romance del enamorado y la muerte. Anónimo.

 

Un sueño soñaba anoche

soñito del alma mía,

soñaba con mis amores,

que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca,

muy más que la nieve fría.

—¿Por dónde has entrado, amor?

¿Cómo has entrado, mi vida?

Las puertas están cerradas,

ventanas y celosías.

—No soy el amor, amante:

la Muerte que Dios te envía.

—¡Ay, Muerte tan rigurosa,

déjame vivir un día!

—Un día no puede ser,

una hora tienes de vida.

 

Muy deprisa se calzaba,

más deprisa se vestía;

ya se va para la calle,

en donde su amor vivía.

 

—¡Ábreme la puerta, blanca,

ábreme la puerta, niña!

—¿Cómo te podré yo abrir

si la ocasión no es venida?

Mi padre no fue al palacio,

mi madre no está dormida.

—Si no me abres esta noche,

ya no me abrirás, querida;

la Muerte me está buscando,

junto a ti vida sería.

—Vete bajo la ventana

donde labraba y cosía,

te echaré cordón de seda

para que subas arriba,

y si el cordón no alcanzare,

mis trenzas añadiría.

 

La fina seda se rompe;

la muerte que allí venía:

—Vamos, el enamorado,

que la hora ya está cumplida.

 

*Anónimo. Hurtado de Antología Poética en Español. “ROMANCES NOVELESCOS Y LÍRICOS. SIGLO XV-XVI”.

**Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez.

***Panel of Parentino’s Temptations of St. Anthony.

Estas son las últimas palabras que te escribo. Emilio Cabral.

No significa que te olvidé, sabes que no soy un cobarde, si me alejé fue para que encontraras un hombre mejor que yo en tu vida, de nada servía que tuvieras un amigo como yo, todos cometemos errores y yo ya no soy uno de los tuyos, que va, tuvimos una muy buena relación, a veces pienso en que hicimos mal, siento que nuestro único error fue amarnos de más, siempre has sido mi musa, escribí sobre tu belleza, tus virtudes, lo que me hacías sentir, nuestro amor, la felicidad, así como también cada decepción, como cada tortura, era como un latigazo en la espalda y nuestro adiós, traté de escribir todo, pero por obvias razones no pude, necesitaría más que una enciclopedia, se me acabarían las palabras, mi vocabulario no es tan extenso para escribir todo lo que sentía contigo, por eso cambiaré de musa…. y a ti, a ti te guardaré con celo en mis recuerdos, en un estante especial reservado para ti, no quiero prostituir tu recuerdo en unos cuantos poemas, perdido valor en cada palabra, mejor te llevaré en mi mente hasta que mi edad me lo permita, hasta que no me acuerde ni de mi propio nombre, te guardaré para mí y sólo para mí, no quiero tratar de explicar porque aún te amo a cada persona que conozco, por eso estás son las últimas palabras que te escribo, no te amaré por siempre pero te amaré hasta que la eternidad me lo permita, fue un gusto tenerte a mi lado, fue un gusto estar contigo y ahora es un gusto llevarte en mi corazón, llevarte como un recuerdo, porque la felicidad siempre es efímera, pero más efímero fue nuestro amor.

 

Emilio Cabral

* Widow 1865 Konstantin Yegorovich Makovsky (Russian, 1839 – 1915).

Fricción. Melina Aldana.

Toda fricción se manifiesta con un roce. El que es por diferencia de opinión, tiende a ser una prueba para ver si quedó atrás el instinto animal de los principios de la evolución humana,  si usted ya no es una bestia podrá disuadir de su pensar la molestia y armará una lista de argumentos para defender su postura, quizá no sea necesario decirla en voz alta, quizá, sólo la guarde en su cabeza.

Por otro lado, la fricción de piel con piel, lo sumergirá en los instintos más bajos, volverá a ser animal y en un big bang de placer se le mostrará en una línea del tiempo el origen del ser.

 

Melina Alejandra González Aldana.

*Leonardo Alenza – “Sátira del suicidio romántico por amor” (h. 1839, óleo sobre lienzo, 35 x 26 cm, Museo del Romanticismo, Madrid).

Dulce asfixia. Pablo Jara.

He tenido esos dolores de cabeza, para mí no es molesto, sin embargo en la madrugada tuve que levantarme a buscar aire, peor de lo que el sediento desea agua, la asfixia me atacó, y ya que me pasado muchas veces durante al menos veinte años me he convertido en un maestro, un artista de la asfixia, estoy seguro que si me observaran temblarían de terror, pero verían como tomo control de ello, y aunque la de ayer fue de las más difíciles que he tenido, estoy aquí para contarlo, todo es cuestión de no pensar en que vas a morir en ese instante, dejar de ser y dejarle todo al cuerpo, a los sentidos, ser la garganta que empieza a abrir lentamente, ser pulmones buscando aire, igual que los peces lo buscan fuera del agua, deseando aire hasta reventar, calmarse, suave, no ser estruendoso , para que alterar el sueño de mi esposa, ayer ni lo notó, cuando tengas control total de la situación te sentirás de vuelta en el agua, aire, delicioso aire, a continuación debo tomar mucha agua, el sabor de la asfixia es difícil de elimina, sudar frío es lo normal y muy difícil volver a dormir, y no por miedo a que suceda nuevamente, sino por las preguntas que me atacan en lo que resta de la noche, no las he podido responder antes de morir, lo mejor, lo que a mí me funciona es situarme en un buen lugar para ver el sol salir. Eso puede ayudar a encontrar respuestas.

 

Pablo Jara

* The False Prophet BnF latin 8878 11th c.

Pequeña oda a Tío Coyote. José Coronel Urtecho

Pequeña oda a Tío Coyote

¡Salud a tío Coyote,

el animal Quijote!

 

Porque era inofensivo, lejos de la manada,

perro de soledad, fiel al secreto

inquieto

de su vida engañada

sufrió el palo, la burla y la patada.

 

Fue el más humilde peregrino

en los caminos de los cuentos de camino.

 

Como amaba las frutas sazonas,

las sandías, los melones, las anonas,

no conoció huerta con puerta,

infranqueable alacena,

ni propiedad ajena,

y husmeando el buen olor de las cocinas

cayó en la trampa que le tendieron las vecinas

de todas las aldeas mezquinas

y se quedó enredado en las consejas

urdidas por las viejas

campesinas.

 

Y así lo engendró la leyenda

como el Quijote de la Merienda.

 

Pero su historia es dulce y meritoria.

 

Y el animal diente-quebrado,

culo-quemado,

se ahogó en la laguna

buceando el queso de la luna.

Y allí comienza su gloria

donde su pena termina!

 

También así murió

Li-Tai-Po,

poeta de la China.

 

*José Coronel Urtecho (1906-1994) Nace en Granada, Nicaragua. Fue poeta, traductor, ensayista, crítico, orador, dramaturgo, diplomático, historiador y fundador del movimiento literario de Vanguardia nicaragüense.

** Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez.

***Timbre, Coyote, Nicaragua. 1990

La ballena de Céline y el mal del ojo seco. Pablo Jara.

La experiencia es una tenue lámpara que sólo ilumina al que la lleva.

 

De improviso quedé varado, mientras flotaba nunca le temí a las tempestades, sólo me cuidaba de los seres que me rodeaban, siempre están los dispuestos a matar por seguir mamando, el pez más grande siempre insatisfecho, muerto de hambre, como aquel dios que conocí, un dios que cuenta los minutos y los céntimos un dios desesperado, sensual y gruñón como un marrano, con alas de oro y que se tira por todos lados panza arriba en busca de caricias, ese es el gran señor, abracémonos, pero ese dios a mí no me convenció, no me arrodillé ante él, no iba a hacer lo que los demás sí, yo soy mi propio dios, en el momento más extremo, entre el hambre y la resequedad, no le rezaré a aquel dios, sabiendo que en cualquier momento una tormenta puede salvarme.

 

Pablo Jara.

*BNF FR 143, fol. 130v – Aquatic musicians in Neptune’s Court.

El rechazado. Francisco de Terrazas.

Soñé que de una peña me arrojaba

quien mi querer sujeto a sí tenía

y casi ya en la boca me cogía

una fiera que abajo me esperaba.

 

Yo, con temor buscando, procuraba

de donde con las manos me tendría,

y el filo de una espada la una asía

y en una yerbezuela la otra hincaba.

 

La yerba a más andar la iba arrancando,

la espada a mí la mano deshaciendo,

yo más sus vivos filos apretando…

 

¡Oh, mísero de mí, que mal me entiendo,

pues huelgo verme estar despedazando

de miedo de acabar mi mal muriendo!

 

*Francisco de Terrazas (1540-1600?) Nace en México. Poeta.

**Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*** Camille Félix Bellanger – “Abel” (1874-1875, óleo sobre lienzo, 110 x 215 cm, Museo d’Orsay, París).

Vanidad. Melina Aldana.

Teñí de negro mi cabello porque un día tú me lo pediste, resaltarás tu piel blanca, tus lunares y tu sonrisa, así me dijiste, a mí me gusta porque se distingue el color café marrón de mis ojos. Triste es pensar en el final de mi evolución, crujidero de huesos, cabellera blancuzca y piel derretida. Todos los días crece tu amor por mí y disipo a la melancolía convirtiéndola en templanza, de esa que sólo conozco de tu mirar. Discúlpame si peco de egoísmo y vanidad, pero por favor no te mueras antes que yo, una tristeza de estas extinguiría la mitad de mi corazón.

Melina Alejandra González Aldana

*Santiago Rusiñol – “Figura femenina” (1894, óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm, MNAC, Barcelona).