Una noche. Víctor Ávila.

Después de una cena al aire libre con las abejas zumbando sobre ellos, se fueron a acostar. La mujer se puso la pijama que tanto le disgustaba, se durmió y el hombre se quedó esperando algo. Él se acercó a su cuerpo, y vio cómo a ella le salían lágrimas con los ojos cerrados, le habló en voz baja, no se despertó, pero seguían brotando las lágrimas hasta empaparse el rostro y la almohada. Él se durmió con el ceño fruncido mientras una abeja buscaba azúcar en la habitación. En la madrugada la abeja murió sobre un charco de llanto.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Cuento publicado en el libro: Retratos en marco de piedra en el 2010.

**Morfología externa de una abeja.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s