A favor del Rey. Víctor Ávila.

La apatía es una forma que no aspiraba a ser. A este saber le gustaría ser algo más pero bastaba su definición. El rey Enrique III dice que es la cualidad que difícilmente se entusiasma o enardece: Apagamiento, atonía, dejadez, desánimo, desgana y nonchalance… dice el Rey que nonchalance es indolencia.

-¿Dolor?

-¡La apatía no lastima, claro, esa habilidad le pertenece a quien la posee, querido, bufón!

La apatía fue presentada ante el Duque Anne de Joyeuse. La apatía mostró otro semblante aparte el de mujer. Un aspecto no deseado. Se revelaba contra su voluntad: quería pertenecer a su estado de desinterés. Según el pomposo Rey, que trataba de definirla, falseaba entre aversión, rechazo, animosidad y por último era la antipatía quien enseñaba sus ojos verdes. Gruñó al fin: Todos miren, se trata del sentimiento hacia alguien que hace encontrar desagradable su compañía, no alegrarse de su bien, encontrar mal lo que hace, etc.

Todos afirmaban en el escabroso salón.

El Duque Anne con una parte de las 300000 coronas regaladas por el Rey mandó  hacer una aureola reluciente y de ligero peso a su recién esposa Margarita de Lorena.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Boda del Duque de Joyeuse con Margarita de Lorena. 1582

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