La indolente. Víctor Ávila.

Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo.

Simone de Beauvoir.

Esa mujer indolente no es una prostituta, sin embargo, podría serlo. Decía con suspicacia, Simone de Beauvoir, que existen tres cualidades por la que una mujer decide ser una furcia: por asuntos de dinero, por mero gusto o placer y, por último, porque siempre se ha sentido una puta. Esa mujer indolente lo que quiere es disfrutar del reposo y de la calma. Existen fatigas eternas. Ser pintada para no ser la que ya es. Ser una desconocida para nuestros ojos mientras buscamos ver su pecho debajo del brazo pues el pubis no es suficiente. Observar el lugar vacío de la cama y pensar que a nuestro cuerpo no le caería mal la indolencia en compañía.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

* Pierre Bonnard – “La indolente” (1899, óleo sobre lienzo, 96×106 cm, Museo d’Orsay, París).

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