Las hormigas recuerdan. Víctor Ávila.

Ahora que ha iniciado el otoño se pueden ver a las grandes hormigas emerger sin cautela sobre nuestras calles. Cuando salen de sus nidos las advertimos andando en hilera, unas a otras se siguen. Se preparan para el invierno y la ciudad se atiborra de nuevos hormigueros. La víspera del frío fastidia su vida subterránea y les promueve dejar sus trincheras para trepar a los árboles. Ahí arrancan las hojas con su vigorosa mandíbula y bajan con el alimento, hay otras hormigas que se dedican sólo a recortar, después dejan caer las hojas para que las otras hormigas, aquellas que sufren vértigo, las levanten. Otras hormigas imprudentes se caen desde lo más alto con el alimento en la mandíbula, su ruido es seco al impactar con el piso, otras hormigas se acercan a la que agoniza, la miran y continúan su camino, otra más atenta hurtará su cosecha y después tomará el camino de regreso con su reina. Otra hormiga, quizá de otra especie, que ha observado la caída desde lejos, se acercará y devorará a su hermana. Ya satisfecha, dejará la hoja sobre los restos del invertebrado, esto disipará la semilla para alguna primavera, la cual las hormigas recuerdan, con pasión y nostalgia, cuando aún eran avispas.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*Jackson Pollock – “Autumn Rythm (Number 30)” (1950, 266 x 525 cm, Metropolitan Museum, Nueva York).

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