Pastelería Hitchcock. Víctor Ávila.

“El cine tiene que producir sosiego”

Azorín.

 

En el año 2001 comencé a ir al cine solo, ya para el año 2002, con 15 años, vencía la cobardía de verme dentro de una sala sin compañía a quien mostrarle mis emociones, ya que favorablemente, soy de esas personas que si sucede la gracia en algún momento de la película me río con sonoridad y estruendo, si sucede la melancolía o el drama, mi llanto son sollozos largos y sorbas constantes de mocos y si sucede el terror, el miedo me hace gritar, saltar y maldecir con los ojos cerrados. Entonces, si la gente me notaba solitario y blasfemando, suponían que la demencia y la enajenación habitaban en mí y en esa edad yo detestaba las miradas ajenas dentro de una sala de cine. Entonces, conquistada la pavura, salía de mi clase de solfeo y encauzado en el centro andaba hacia San Marcos con apaciguado paso escuchando el disco compacto de Parachutes, un regalo que Pablo Jara le había hecho a mí hermana. Un día entré al cine a ver Signs de M. Night Shyamalan, ya sospechará usted el caos de los ademanes en la oscuridad, los gestos y los gritos apagados en la sala. Al finalizar las personas salían con sus miradas clavadas en mis ojos hinchados que aún veían los créditos mientras yo suspiraba sin darle importancia a ellos, porque en mi perpetuaba lo que alguna vez leí sobre lo que dijo Hitchcock: El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel… y más rico, suponía yo, si no se trata de uno de tres leches, ya que él mismo opinaría después a meollo de los espectadores y/o degustadores de pasteles que “Para mí, el cine sólo son cuatrocientas butacas que llenar”. Una amarga opinión, a mi gusto, como aquella rebanada de pastel amargo que todos han probado alguna vez, donde nadie dice nada y sólo echan la perversa mirada al niño glotón que hasta el final tiene cierto sosiego.

 

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

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2 thoughts on “Pastelería Hitchcock. Víctor Ávila.

  1. jajaja, me he hecho gracia imaginarte riéndote o llorando tú solo en el cine.
    Yo sí he ido sola al cine alguna vez y me gusta. Por algo las salas están a oscuras, así puede uno dar rienda suelta a sus emociones, lo malo es cuando encienden la luz.

    Le gusta a 1 persona

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