Llegará un día. Pablo Jara.

Llegará un día

En el que tus palabras serán sentencias

Esas palabras deben ser como ladridos

De Perros aullando a la muerte

Hablar es escupir al cielo

Escríbelo y sabrás donde caerá

Llora por el veneno en que reposan

Que tu argumento no solo sea hablar

 

Sin embargo

Las palabras no encadenan

Echan raíces

Para que trepemos en ellas

Córtalas

Y se triplicaran

Ahógalas

Por su peso flotaran.

 

Pablo Jara.

 

* Gustave Caillebotte – “Remero con chistera” (1877-1888, óleo sobre lienzo, 90 x 117 cm, colección particular).

Cancionero VII. Fernando Pessoa.

Soy un evadido.
Luego que nací
En mí me encerraron
Pero yo me fui.

La gente se cansa
Del mismo lugar,
¿De estar en mí mismo
No me he de cansar?

Mi alma me busca
Por montes y valles.
Ojalá que nunca
Mi alma me halle.

Ser uno es cadena,
No ser es ser yo.
Huyéndome vivo
Y así vivo estoy.

Fernando Pessoa

* Fernando António Nogueira Pessoa (1888-1935) nace en Lisboa, Portugal. Poeta y escritor.

**Comparte Pablo Jara.

*** Edward Collier – “Trampantojo con periódicos, cartas y elementos de escritura sobre un tablero de madera” (h. 1699, óleo sobre lienzo, 58 x 46 cm, Tate Gallery, Londres).

El día que entré solo al Beto´s bar…Fernando Escobar.

El día que entré solo al Beto´s bar comiéndome unos cacahuates de la esquina (así se llaman los de a 10 pesitos del oxxo) me senté en la barra y exigí, porque así lo mostraba mi actitud y (por la acción de agarrarme, con toda la amplitud de la mano bien abierta, es decir, palma y dedos en su amplia forma, agarrarme desde donde termina el escroto y recorrerla un poquito pa riba hasta los webos y apretarlos con cuidadito pero firmemente) mi tono de voz, y los cacahuates en la boca y los cacahuates en la barra, y sentarme buscando a la más wapa para clavarle la vista 10 segundos, y mirar muy levemente casi nada a sus acompañantes, regresar la vista al cantinero y escupir antes de que mi mirada llegue a la barra, y poner los codos sobre-encima y enseñar los puños y poner cara de desprecio y aburrimiento y comer más cacahuates, sostener mi caguama, retirar el vaso y chingarme 1, 2, 3 más y sacar mi pinche pluma, pedir una servilleta y escribir “Vamos a cogernos wapa” y no atreverme, no por miedo, sino porque de tanto ver a la princesa y tras 4 caguamas en otra servilleta ya escribía metafóricamente que la amaba, exigir la cuenta, dejar buena propina, despedirme de mano del cantinero, hacer una reverencia retante a los amigos de la wapa, y clavarle los ojos a la reina 3 segundos más, nos temblaban los labios, me sudaban las manos, salí de la cantina, me puse un blues y regresé caminando a la casa, me tomé unas budweiser que no me gustan pero aproveche la promo y las tenía guardadas, me quedé dormido en el sillón con 6 servilletas rayoneadas…

Fernando, el Rubio, Escobar.

 

* Dante Gabriel Rossetti – “Venus Verticordia” (1864-1868, óleo sobre lienzo, 83 x 71 cm, Russell-Cotes Art Gallery and Museum, Bornemouth).

 

Y cuando escribas… Gonzalo Rojas.

Y cuando escribas…

 

Y cuando escribas no mires lo que escribas, piensa en el sol

que arde y no ve y lame el Mundo con su agua

de zafiro para que el ser

sea y durmamos en el asombro

sin el cual no hay tabla donde fluir, no hay pensamiento

ni encantamiento de muchachas

frescas desde la antigüedad de las orquídeas de donde

vinieron las sílabas que saben más que la música, más mucho

más el parto.

 

Gonzalo Rojas.

 

* Gonzalo Rojas Pizarro (1916-2011) nace en Lebu, Chile. Poeta y profesor.

**Comparte Pablo Jara.

*** El Greco – “La fábula” (h. 1580, óleo sobre lienzo, 50 x 63 cm, Museo del Prado, Madrid).

Autorretrato. Placer íntimo. Cecilia Ávila.

El arte es lo que quiera.
Lo que yo quiero que sea.
Donde quiero que sea y como sea que me satisfaga.
Gama inmensa de sentimientos y pensamientos.
Al gusto.
Antes del café o después. Buscando silencios.

El arte es lo que quiera.
Lo que yo quiero que sea.
Tímido o intenso.
Que hable por sí solo.
Sin obligación de complacer.
El espectador se acomoda al lenguaje de la obra.
Conectarse o no.
Hablarle, buscarle o ignorarle.
De rápido mensaje.

Yo quiero que así sea. Yo quiero que sea lo que yo quiero que sea.
Placer íntimo.

 

Cecilia Ávila Velázquez.

*Edgar Degas – “La lección de danza” (1871-1874, óleo sobre lienzo, 85 x 75 cm, Museo d’Orsay, París).

No tienes vela en este entierro. Víctor Ávila.

Se aproxima otro ser humano, casi como un extraño pero no lo es, después, estarás siendo invitado. Tus ojos cascabelean al escuchar las cordialidades habituales, apretones de manos, palmadas en la espalda y guiños sin sentido.

Surge el momento en el que se te está invitando a constar tu existencia en otro lugar que no es el tuyo, que no es el de siempre y tus manos están inquietas.

Ahora alguien tiene un sitio para ti en un espacio personal o privado. Entonces se ha abierto la posibilidad de ser tú mismo en otro lugar, recuerda, has sido invitado con todo lo que implica ser un ser humano con otros seres humanos en un mismo territorio, en otras palabras, ser tú mismo con otros que quieren ser ellos mismos también.

La persona que te invita quiere que estés en el lugar en donde será su convite, sus motivos no son importantes por lo tanto no te debe de interesar eso y deberías dejar de rascarte la cabeza.

Quizá tú no quieres estar ahí pero te han invitado y te sientes alguien especial por la atención. Te sientes único, no han invitado a otra persona que sea como tú, que se llame igual que tú, mismas facciones o mismos pensamientos. Eres tú quien irá en tu lugar, eres el verdadero tú. Tus imitaciones no irán porque tú ya fuiste invitado.

Quizá tú si quieres ir, ya esperabas la invitación y ahora que ha llegado te sonrojas, agradeces de más, asegurando tu presencia, o quizá, te ha sorprendido la invitación dejándote mudo y pasmado, buscas como declinar la invitación sin herir susceptibilidades. Hacerte el discreto. Hacerte el ocupado. Te jugarás el pellejo de ser una persona apática pero valdrá la pena rechazar la propuesta, es decir, declinar la invitación caerá bien para la autoestima que tanta falta te hace.

Habrá lugares a los que no te invitarán y cuando adviertas la falta de invitación tu deseo por asistir crecerá e irás a la reunión por tu cuenta. La gente sabrá que no fuiste invitado, te mirará con desprecio, te escupirá al rostro, hablará mal de ti y de tu olor. No lograrás ser tú mismo en ese lugar, pero al menos, tu ausencia no consta, sólo ahí existes. Ahí donde los demás te ven, donde eres enfrentado y te sientes sobresaliente. Asientes que existes, que por fin tu vela está prendida, aunque este funeral sea para ti.

Víctor Hugo Ávila Velázquez.

**Ilya Repin – “No le esperaban” (1884-1888, óleo sobre lienzo, 160 x 167 cm, Galería Tetriakov, Moscú).

 

La Ascensión. Manuel Ponce.

La Ascensión

¿Por qué, domador de azares,
vuelves a tus patrios lares
y a la paz donde te subes,
siendo pescador de mares,
te haces pescador de nubes?

Manuel Ponce.

* Manuel Ponce Zavala  (1913-1994) nace en Tanhuato, Michoacán. Sacerdote católico y poeta.

** Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez.

*** Juan de Flandes o Juan Flamenco -“La Ascención” (1514 – 1519. Óleo sobre tabla de madera de pino, 110 x 84 cm.h. 1465-1519 Museo del Prado, Madrid).